Daniel Barenboim ya había actuado en la Sala Mozart como pianista, pero no como director de orquesta. Esta tarde, a las 20.15 horas, este músico universal nacido en 1942 en Buenos Aires regresa al frente de la Staatskapelle Berlin, una de las orquestas más antiguas del mundo (fundada en 1570) y de la que Barenboim es titular desde 1992.

Y llega con una obra, la Sinfonía N° 7 en Mi menor, subtitulada La canción de la noche de Gustav Mahler, que el compositor vienés estrenó en Praga en 1909, dos años antes de su muerte, después de tenerla tres años en un cajón. La Séptima de Mahler también desconcertó al público, como las otras nueve, por el despliegue de esa batalla titánica entre el optimismo y la desesperación expresada de forma irónica que le caracterizó y que Freud diagnosticara como reminiscencias de su infancia.

Baremboin, quien junto al director palestino Edward Said recibió en el 2002 el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en Oviedo, por la iniciativa conjunta de invitar a jóvenes israelíes y árabes a trabajar y hacer música juntos, no necesita de mucha presentación. A los cinco años comenzó a estudiar piano con su madre, continuando con su padre, su único profesor durante los primeros años. Con solo 7 años, ofreció su primer concierto público en Buenos Aires. En 1952, la familia Barenboim se trasladó a Israel.

La carrera musical de Barenboim, hasta el año 1967 en que se estrena como director de orquesta, fue de pianista, aunque ya en 1954 participó en las clases de dirección de Igor Markevich, muy conocodo éste en España porque durante dos décadas fue el director titular de la Orquesta de RTVE. "Es un fenómeno", dijo de él Wilhem Furtwängler al escucharle, aún de niño. A los diez años debutó como pianista en Viena y Roma; más tarde, en París (1955), Londres (1956) y en Nueva York (1957, con Leopold Stokoswski. En la década de 1960 grabó las más importantes obras del repertorio para piano, incluyendo los ciclos completos de las sonatas de Mozart y Beethoven, conciertos de Mozart (como director y pianista), de Beethoven (con Otto Klemperer), Brahms (con John Barbirolli) y Bartók (con Pierre Boulez). Debutó como director al frente de la Philharmonia Orchestra de Londres en 1967.