El dramaturgo Santiago Martín Bermúdez recibió ayer el Premio Nacional de Literatura Dramática 2006 con Las gradas de San Felipe y empeños de la lealtad, obra que se desarrolla en el Madrid del siglo XVII y que pretende imitar el lenguaje de la prosa de la época. En sus declaraciones, el autor se mostró muy crítico con el panorama actual del mundo del teatro que, en su opinión, "vive una enorme confusión", ya que "da la impresión de que hay más gente con ganas de hacer teatro que con ganas de verlo", explicó.

También ayer se entregó el Premio Nacional de Música, que tuvo como ganadores a César Camarero, en la modalidad de Composición, y al Cuarteto Casals en la de Interpretación. El jurado premió al primero por "su brillante trayectoria internacional de más de 20 años en muy diversos campos de la composición", mientras el Cuarteto fue galardonado "por su excelencia y versatilidad interpretativa, así como por su proyección internacional", entre otros méritos.

La Danza también tuvo su fiesta; en este caso fueron la compañía Ananda Dansa, en la categoría de Creación, y Chevi Muraday, en la de Interpretación, quien se hicieron con los Premios Nacionales. La compañía catalana fue premiada "por su especial campaña creativa", además de por ser "pionera en la difusión y captación de nuevos públicos", mientras el galardón de Muraday se basa sobre todo en "su extraordinaria creación interpretativa en la temporada 2005-2006". Todos los premios comportan 30.000 euros.