Los sentimientos pueden escoger diversos medios para expresarse. Alejandro Cortés, artista zaragozano de 23 años, ha optado por las figuras que forma el láser en la oscuridad, o la luz reflejada en un cedé, "todo inspirado en el destello que de despierta de un sueño y te deja una idea en la cabeza". Los que quieran admirar sus Desvelos pueden pasarse estos días por el café Astoria (calle San Vicente de Paul), pero para ir más allá de esta selección habrá que esperar a noviembre o enero, cuando la colección completa se expondrá en la sala Hemisferio y en la Escuela de Arte, respectivamente.

Desde que casi le sobrepasara el éxito de su proyecto de La Charrada, que recogía diversos textos e ilustraciones sobre el vocabulario aragonés, Cortés se abre camino en el arte joven de la comunidad. Junto a otros artistas ha participado en OpenArt, en la Feria Internacional de arte de Madrid o en Arteria, en Monzón, donde el resultar premiado le permitió exponer su obra (y volverá a hacerlo en diciembre) en Sicilia. Todo un currículum que, aparte de con su talento, tiene que ver con "el extraordinario momento y movimiento que está viviendo el arte joven en Aragón".

Para Cortés, "desde mediados de los 80", no habían vuelto a darse las circunstancias apropiadas para este auge "de los artistas entre los 25 y los 35 años". Ve la Expo 2008 como la gran causa diferenciadora del período, ya que "talento siempre ha habido".

Con el impulso de la exposición ha venido "la implicación de las instituciones en el mecenazgo", lo que ha posibilitado la creación de todo tipo de ferias y reuniones. Entre ellas, Cortés destaca "OpenArt, que ha reunido en zaragoza a las primeras figuras del arte y la filosofía, como Nacho Criado o Francisco Jarauta", pero también Periferias, En la Frontera, Encuentra, o "Arteria de Monzón, con sus 18.000 visitantes". Todas estas citas demuestran que además de estar en alza, arte joven está presente en todo Aragón.

Junto a la financiación, las ferias y demás, la otra clave que señala Cortés es "un cambio de mentalidad" que hace que lo transgresor no tenga connotaciones peyorativas, por parte del público, y que los artistas puedan dejar de "tener una línea definida de pintura o escultura", que los limite, para ser reconocidos y poder exponer.

Con estos ingredientes, los artistas están dejando de emigrar a Madrid o Barcelona, e incluso vuelven a Aragón algunos de los que ya lo hicieron. Se crea así un cierto grupo de artistas con comunión de intereses, "formado por figuras más consagradas como Mapi Rivera o Javier Joven, otros más jóvenes como Alberto Gamón o María Enfedaque, y algunos que empiezan con fuerza como Álvaro Ortiz o Rubén Rodríguez", que auguran un buen futuro al arte aragonés.

"Si los galeristas dejan de ver el arte digital y las nuevas tecnologías como enemigos, y surge una feria de arte grande como sería la unión de En la Frontera e Iberarte", concluye Cortés, "podríamos llegar a tener algo parecido a Arco que acabase de redondear la situación".