Daniel Burman ha cerrado una trilogía sobre la búsqueda de la identidad sin pretenderlo. Su sexta película, Derecho de familia, que se presentó ayer en la sección oficial de la 51ª semana de cine de Valladolid (Seminci), pone punto y final a un camino iniciado en el 2000 con Esperando al Mesías, premio Fripesci de este certamen, y que continuó con Abrazo partido (2004).

Su actor talismán Daniel Hendler es el protagonista indiscutible de este nuevo filme, muy bien recibido por el público y la crítica que acudió a los pases. Ambos han puesto punto y final a su relación director-actor pero se mantiene la amistad y la colaboración en la escritura de un guión. Derecho de familia, que ha sido seleccionada por Argentina para la carrera al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

A Burman (Buenos Aires, 1973), la palabra trilogía le parece "pretenciosa". Asegura que solo es consciente de los puntos en común entre los tres filmes cuando mira atrás. En el caso de Derecho de familia, se trata de una parábola sobre la "asunción definitiva de la adultez", por parte de un hijo (Daniel Hendler) que solo llega a ser un verdadero adulto cuando se enfrenta a la paternidad e intenta reproducir o evitar en la relación con su hijo de 3 años el esquema que él ha criticado en su padre: hacerle a imagen y semejanza de su progenitor.

"Creo que es más universal", afirma, "porque se da una empatía con el personaje no solo en las personas que tienen hijos. Freud tenía razón al decir que en la relación con nuestros padres está todo". El propio Burman ha recurrido a su hijo de corta edad para el papel de la criatura.