INTÉRPRETES: Nordwestdeutsche Philharmonie, Daniel Klajner

LUGAR: Sala Mozart del Auditorio

FECHA: Lunes, 23 de octubre

ASISTENCIA: Lleno

Va uno un día de conciertos y toca una orquesta del noroeste alemán (ubicada en Herford, en la región de Westfalia). En programa llevan a Mozart, Saint-Saëns y Schumann. La reacción normal antes de la velada es: a ver qué pasa hoy. Y resulta que se sienta la orquesta, con el joven suizo Daniel Klajner empuñando la batuta, y ofrecen una obertura del Cos¬ fan tutte mozartiano de una frescura y vitalidad sorprendentes.

Momentos después, otro joven ,esta vez italiano y de nombre Fabio Bidini, se sienta al piano y todos atacan el infrecuente Quinto concierto de Saint-Saëns, una obra tan fluida que hay quien cree que es leve, pero que, sobre todo, es de una enorme pericia compositiva. Todos los intérpretes se dejaron la piel en una lectura arriesgada, capaz de encontrar los muchos colores intrumentales de la obra, de un exotismo no tan lejano de Rimski-Korsakov. Bidini, brillante y espectacular en su parte, se animó a dos largas propinas tras su intervención: el segundo Scherzo de Chopin y los Peces de oro de Debussy.

Con la Segunda de Schumann estamos teniendo suerte últimamente porque tras la magistral versión de Oramo la temporada pasada, la de ayer con Klajner y la Nordwestdeutsche fue ejemplar. Esta sinfonía un tanto descabellada es una de las muestras del genio totalmente intuitivo de Schumann y no admite medias tintas: aquí hay que sudar la camiseta. Con un Klajner capaz de limpiar la algo confusa orquestación schumaniana, poniendo el sonido de las maderas en primer plano y logrando una cuerda brillante e infatigable, la energía y el brío de la página brillaron con luz propia. Fantásticos.