La pareja como medio de vida o como algo anticuado, de las muertes en vida o de vivir tras la muerte gracias al amor. Tres parejas luchan por sentir lo que es el amor y, al mismo tiempo, lo aborrecen. Se odian, se ríen, disfrutan, sufren... Tan claro y tan confusa, tan dramática y tan cómica al mismo tiempo. Así es Ojalá estuvierais muertos, un montaje enmarcado en la conmemoración del centenario de la muerte del noruego Henrik Ibsen. La función, coproducida por el Gato Negro, el CDA y la Embajada de Noruega se estrena mañana y estará en el Principal hasta el domingo.

Ojalá estuvierais muertos es una mezcla de tres obras de Ibsen (La dama del mar, El pequeño Eyolff y Cuando despertamos los muertos). "Narra los conflictos de tres parejas distintas con sus más y sus menos. La locura ha sido mezclarlas, contemporaneizarlas y darles un giro especial", asegura Castrillo-Ferrer que no quiso desvelar el giro al que se refería pero sí dejó claro que la función "va a tocar a todo el mundo que venga, a los que buscan pareja, a los que quieren ser liberados de su relación...". En la misma línea se expresó el autor del texto, Ramírez de Haro que aseguró que "las parejas no van a salir igual que como entraron, una buena parte se divorciarán, otros se tirarán los trastos a la cabeza y, el resto, van a hacerse el amor como nunca".

Al fundir tres obras de Ibsen en una sola, lógicamente la obra resultante no tiene por qué guardar la esencia completa del noruego. ¿Qué queda de Ibsen en esta función? "Lo interesante en el teatro es el conflicto y eso se mantiene así como los personajes. En el siglo XIX, Ibsen ya escribía sobre el conflicto de parejas", afirma Castrillo-Ferrer. En la misma línea, Íñigo Ramírez de Haro destacó la valía del dramaturgo noruego: "Ibsen era un provocador y la obra lo es. Fue el autor más exitoso de la historia del teatro".

Ojala estuvierais muertos cuenta con un reparto en el que destaca la presencia de tres aragoneses: Rafael Blanca, Ivana Heredia y José Dault. Junto a ellos participarán Rafael García Muñoz, Garbiñe Insausti y Lola Polo. Seis actores que, sin embargo, doblan su presencia en escena ya que, por medio de unas máscaras, representan varios papeles dependiendo de la historia que esté representándose. La obra aterrizará, una vez acabe sus funciones en Zaragoza, en el Teatro Galileo de Madrid, en Oslo y en el sur de Francia donde la compañía realizará una gira.