INTÉRPRETES: Grupo Enigma OCAZ, Juan José Olives (director)

LUGAR: Sala Galve del Auditorio

FECHA: Martes, 24 de octubre

ASISTENCIA: Lleno

Juan José Olives y su Orquesta de Cámara del Auditorio (vulgo Grupo Enigma) llegan este año a la docena de temporadas defendiendo con solvencia y seguridad a los clásicos del siglo veinte y presentando composiciones recientes, muchas de ellas en categoría de estreno. Ayer arrancaban su ciclo anual con un programa bien difícil y el aforo nuevamente lleno gracias al acuerdo con la universidad que acerca a unos cuantos alumnos al nada fácil terreno de la música contemporánea a cambio de otros cuantos créditos de libre configuración.

Nuestra universidad participaba de otra forma en este programa, pues dos obras premiadas en su concurso de composición (una ganadora de este año, el segundo; otra áccesit en el primero) abrían sendas partes del concierto de ayer. Con título germano y sus buenos puntos suspensivos al final (se traduce más o menos como De creciente fluidez...), la obra de Jesús Eguiguren que iniciaba el concierto era de relativamente fácil comprensión, dentro de los niveles de esta música, y buen gusto en el color instrumental extraído a una formación de dieciséis músicos, la más amplia de la velada. Un poema de Las flores del mal de Baudelaire inspiró al joven David Romero los cuatro fragmentos que formaban El enemigo (título ahora en francés: ¡cuánta fascinación por lo extranjero!), de tono en general misterioso y no denso en exceso.

La primera parte incluía al veterano franco-argentino Carlos Roqué Alsina como solista en su propio Concertino para piano y doce instrumentistas (que no instrumentos), obra de grandes contrastes y con un piano de trazos violentos incluso en los pasajes donde el autor promete mayor serenidad. Por último, el recientemente fallecido maestro György Ligeti era homenajeado a través de su Concierto de cámara, espectacular demostración de ideas claras, concisión y comprensión moderna pero inteligible de la instrumentación.