"Hace ya muchos años que sé que todos podemos acabar en la calle". Son palabras de Arturo San Agustín, periodista que acaba de publicar La noche que quemaron a la mendiga" (Esfera de los Libros), un relato periodístico sobre la vida de María del Rosario, apaleada y quemada viva por dos adolescentes cuando dormía en el cajero de una entidad bancaria en Barcelona la noche del 17 de diciembre del 2005. Fue un hecho espeluznante protagonizado por dos veinteañeros que conmocionó a la sociedad, por el sinsentido de la acción y por los asesinos, sin antecedentes e hijos de familias de clase media.

La investigación del autor le lleva a desentrañar las oscuras causas que llevan a acabar en la indigencia y eleva a categoría de protagonista a aquellos que por la consecuencia de sus propios actos o por la mala suerte acaban sumidos en el más profundo pozo del olvido social.

De la mano de un personaje que el autor llama La Calle --un abogado alcohólico e indigente--, describe la existencia de María del Rosario en forma de crónica periodística. Dice San Agustín que no busca culpables, que sale a la calle para contar lo visto y ayudar a entender la marginación sin utilizar el dolor ajeno, consciente de que el éxito y la indigencia están separados por una línea más delgada de lo que se piensa.