Dover vive una intensa etapa de promoción de su último disco, Follow the City Lights. Su persecución de las luces de la ciudad les llevó ayer a Zaragoza, donde siguieron defendiendo el gran cambio de estilo que ha supuesto este trabajo, en el que además cuentan con nuevo bajista, Samuel Titos (excantante de Sperm), que ha sustituido a Álvaro Díez tras sus desencuentros con el resto del grupo. Las hermanas Llanos, Amparo y Cristina, siguen liderando la formación, que también continúa apoyándose en la sólida batería de Jesús Antúnez.

El éxito de Follow the City Lights, y particularmente de su single Let me out (que fue elegida Mejor Canción en los Premios Ondas, fallados el pasado miércoles), está siendo tremendo, casi comparable al del disco que les lanzó a la fama: "Con Devil Devil Came to me se creó una expectación que hizo que los siguientes se vendieran bien --aseguró Cristina-- , pero es cierto que quizá este sorprende por coger a la gente más en frío". Sin conocer cifras de venta concretas, su hermana Amparo sí se atrevió a augurar un buen futuro al trabajo basado en su proyección, ya que ha ido escalando puestos en las listas, infatigable, desde que fue lanzado el pasado 2 de octubre.

Lo que más se comenta respecto a este nuevo trabajo es el gran cambio que ha supuesto en el tradicional estilo guitarrero de la banda. Su paso a la música de baile, los toques electrónicos e incluso la nueva estética que lo acompaña, no han acabado de convencer a algunos de los fieles seguidores de la formación madrileña. Ante esto, ellas aseguran que "ni a nosotras, ni creemos que a nadie, nos afecta lo que se diga".

Y lo que se dice es variado, ya que algunos críticos aseguran que el supuesto cambio es solo maquillaje electrónico. Otros sí observan un giro radical, y echan de menos el rock de siempre. Puestos a estar de acuerdo con alguna crítica, los Dover optan por ésta última. "Nosotros sí observamos un cambio, que nos ha supuesto mucho trabajo".

Una variación que no tiene un motivo concreto; lo más aproximado es la "necesidad vital" de llevarla a cabo que tuvo el grupo. "No hay mucha explicación --concretó Amparo-- , no fue una decisión previa. Simplemente compusimos el single, Let me out, que sí queríamos que fuese bailable, y a partir de ahí decidimos que todo el disco siguiera esa línea".

Para los que no se hayan decidido a comprar el álbum, pero sí hayan escuchado el primer sencillo, "sigue la línea de Let me out, aunque en algunos de los temas lleva el estilo de música de baile más al extremo". Así dicho, y ellos lo confirman, parece un riesgo, pero "en la vida hay que correrlos, hay que cambiar".

Lo que no ha sido un riesgo ha sido el fichaje de Samuel, el "bajista más guapo y simpático", que se mostró encantado de haber entrado en una banda "que siempre había admirado". La admiración, de hecho, es mutua, ya que Dover también se habían declarado en otras ocasiones, además de amigos, admiradores de Sperm.

La gira del disco, que comenzará en febrero de 2007, promete jugosas novedades: un montaje más acorde con el nuevo estilo, mayor instrumentación electrónica ("aunque no más músicos permanentes en el grupo"), y la reconversión de Cristina de guitarrista-cantante a bailarina-cantante. Además, aunque no han empezado a prepararlos todavía, será curioso ver algunos de sus temas más míticos y guitarreros adaptados a esta vena electrónica.