"¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla, más clara la luna brilla...?". Pocas personas no son capaces de saber que esta frase pertenece a una de las obras más universales de la literatura castellana Don Juan Tenorio. Tan conocida y querida es la obra que todos los años, en los dos días anteriores a la festividad de Todos los Santos, el Teatro Principal acoge la lectura pública de la obra.

Una actividad abierta para todos. Por el escenario del teatro zaragozano pasarán, hoy y mañana a partir de las 20 horas, desde personas anónimas que se han apuntado previamente hasta profesionales pasando por autoridades políticas y gente destacada de la cultura de la comunidad.

Don Juan Tenorio, escrito en 1844 por José Zorrilla constituye una de las dos principales materializaciones literarias en castellano del mito de Don Juan. La otra es El burlador de Sevilla y convidado de piedra, de 1630, de Tirso de Molina y de la que Don Juan Tenorio es deudora.

La acción transcurre en 1545. Don Juan apuesta con Don Luis que le quitará a su prometida, Doña Ana de Pantoja, y que además conquistará a una novicia. Al oír el desafío, Don Gonzalo de Ulloa, padre de Doña Inés, que lleva en un convento desde su infancia y estaba destinada a casarse con Don Juan, deshace el matrimonio convenido.

Por la noche, Don Juan seduce a Doña Ana y rapta a Doña Inés. Don Juan y Doña Inés se enamoran locamente. Don Luis y Don Gonzalo se enfrentan al protagonista en un duelo y mueren, por lo que Don Juan tiene que huir a Italia.

Cinco años más tarde, Don Juan regresa y visita el cementerio donde está enterrada Doña Inés, que murió de amor. Doña Inés también ha hecho una apuesta, pero con Dios: si logra el arrepentimiento del joven, los dos se salvarán pero, si no lo consigue, se condenarán eternamente. Ante la tumba de Don Gonzalo, Don Juan le invita a cenar y éste lo invita a su vez a compartir la mesa de piedra con él en el panteón. Cuando el espíritu Don Gonzalo está a punto llevarse a Don Juan al infierno, Doña Inés le ruega que se arrepienta. La joven gana la apuesta.