La estrella de la última jornada musical de Periferias (el sábado) era el grupo The Human League, pero los auténticos protagonistas de la apretada fiesta sonora propuesta por el festival fueron Joe Morris y Los Fulanos. El primero llevó al Centro Cultural del Matadero su personal, vibrante y enjundioso homenaje a Pérez Prado, rey oficial del mambo; los segundos descargaron en el Palacio Municipal de los Deportes un carnoso húmedo programa de bugalú y soul latino.

El contrabajista estadounidense Joe Morris, con una banda solventísima, presentó su espectáculo Go Go Mambo!!, un tributo a Pérez Prado que abordó con un sutil y brillante equilibrio entre el free jazz, la improvisación y el respeto a los cánones latinos. El resultado no pudo ser más convincente: un torrente musical de singular ritmo interno, picantes diálogos instrumentales y enorme poder de comunicación.

Y otro tanto hay que apuntar de lo mostrado por Los Fulanos, grupo paralelo de Fundación Tony Manero. Su lectura de grandes piezas del bugalú, de lo más florido del soul latino y de algunos números de la salsa setentera neoyorquina más callejera dejan clavado al bailón más pingón. Fuerza, estilo y sentido del espectáculo; esas son sus armas.

Muy distinto de lo de The Human League, apreciación que sin duda no comparten los muy entusiastas seguidores de la banda que sentó en 1981 las bases del tecno-pop. El problema es que el tiempo no pasa en balde, y The Human League no ha evolucionado nada desde los felices y en ocasiones poco exigentes años 80: su actuación, sacada del túnel del tiempo, no resistió la confrontación con los códigos del tiempo presente, y, en consecuencia, se mostró no poco acartonada.

Pero la noche aún dio más de sí en el deportivo recinto: la electrónica teñida de referencias populares del argentino Marcelo Fabián, la revisión nada gratuita de los patrones la rumba catalana que ofreció La Troba Kung-Fú (la banda del exDusminguet Joan Garriga), y la ecléctica, contundente y sensacional sesión de cierre de Bobito García. El año que viene, más, con una mirada a las músicas de raíz como argumento.