Más de 5.000 espectadores, según cifras oficiales aún provisionales, han asistido a la séptima edición del festival oscense Periferias que se clausuró ayer con un espectáculo de danza para niños. Los conciertos son la parte más vistosa de un evento que afirma su "vocación vanguardista aunque no elitista", pero que cuenta también con exposiciones, cine, danza, teatro, conferencia y performances. El festival, que este año ha programado su oferta en torno al concepto de la fiesta, se abrió el viernes, 20, y ha contado con un presupuesto inferior que en ediciones anteriores.

Luis Lles, director de Periferias, apunta que hay que valorar Periferias 2006 desde tres puntos de vista: lo artístico, la asistencia y la satisfacción del público. "Artísticamente, más allá de que algunas ofertas no hayan gustado tanto como se esperaba, creo que el balance arroja una calidad media notable. Desde el punto de vista de la asistencia las cifras nos dicen que crecemos en cada edición. Este año, con una jornada menos de festival, hemos logrado 5.000 espectadores, y aún no tenemos la asistencia a las exposiciones. Finalmente, la satisfacción del público se ha revelado más alta que en ocasiones anteriores".

Una visión algo distinta a la del director de Periferias, por lo que al balance artístico se refiere, tiene Nando Cruz, crítico de música de El Periódico de Cataluña y seguidor del festival: "No creo que la edición de este año haya sido la mejor, porque la altura del listón que ha puesto Periferias desde su primera edición es astronómica. Pero el hecho de que se hayan reunido en Huesca las actuaciones de Sugarhill Gang y The Human League es un hecho notable. Y he descubierto cosas muy interesantes este año. La verdad es que Periferias es una iniciativa extraordinaria".

Respecto al presupuesto manejado este año por Periferias, Luis Lles dice que más que un recorte lo que ha pasado es que "el déficit acumulado en años anteriores ha actuado en muestra contra, pues se ha cargado al presupuesto del festival. Pero esa rebaja, que en realidad no se ha notado demasiado, es transitoria. El año que viene la situación se normalizará". Y un detalle que siempre condiciona el desarrollo de Periferias es el de la ausencia de escenarios apropiados en Huesca para la celebración del festival.

Así las cosas, las dos jornadas programadas en el Palacio Municipal de Deportes han quedado un tanto deslucidas por la excesiva capacidad del recinto. "El problema es que no contamos hoy con un local intermedio entre el Palacio de Deportes y el Jai Alai. La esperanza es que eso se resuelva cuando se termine la construcción del Auditorio-Palacio de Congresos en el 2008. La alternativa eran las carpas de ediciones anteriores, pero el presupuesto no daba más de sí este año", explica Luis Lles.

Para el músico oscense Pedro J. Gallego, que ha cubierto Periferias como cronista para el Diario del Alto Aragón, "sería beneficioso tener un sitio centralizado para el festival, pues cambiar cada año de sitio despista". Y Fernando Martín, crítico de El País, apunta: "Me encantaría que Periferias volviera a ganar la ciudad como espacio para disfrutar de la cultura de vanguardia".

Vanguardia y aceptación popular: he ahí el equilibrio que Periferias, festival joven, quiere lograr. José Manuel Gómez, crítico de la revista Tiempo y de El Mundo, lo resume así: "Lo sorprendente es que se elija a un grupo de vanguardia para hacer un homenaje a Pérez Prado y que el resultado no traicione ni a la vanguardia ni a Pérez Prado".