Muy poco público acudió ayer a La Muela para disfrutar de la corrida de toros en la que David Fandila El Fandi y Paúl Abadía Serranito cortaron una oreja cada uno. Estos dos espadas fueron ovacionados en sus dos enemigos, al igual que Salvador Vega, que completaba el cartel sustituyendo a Miguel Ángel Perera, que anteayer resultó herido en Alicante.

Se lidiaron seis ejemplares de la ganadería de Victoriano del Río, de aceptable presentación y buen juego que, salvo el segundo de la tarde que manseó, permitieron el lucimiento de los espadas. Otra cosa es que en la plaza hubiera toreros dispuestos a ejercer y disfrutar con su profesión.

Pasó lo contrario a lo que sucedió en la sesión de reapertura de El Plata, en la sobremesa del pasado viernes, en la que según dijo la presentadora, Carla Torbellino, había muchos toreros y pocas mantillas,

Pues en La Muela, ayer, hubo menos mantillas y un solo torero, llamado Serranito porque lo que es El Fandi y Salvador Vega no acreditaron su puesto en el escalafón. Y eso que el primero de ellos, se llevó el mejor lote de la tarde.

Paúl Abadía hizo lo mejor. Este torero aragonés cuando actúa acredita una espléndida progresión en su toreo, tanto en lo que se refiere a la forma física como a la artística. Su concepción del toreo es clara, valor, más valor y mucha pureza. Y cuando lo consigue, levanta los corazones, como Marga Castillo y Mari de Lys en sus buenos tiempos de El Plata.

Por eso se ovacionó el espléndido quite por chicuelinas a su primero y luego --ya con la franela-- el comienzo impecable con ayudados con los pies juntos y mucha firmeza, más que el mástil de cualquier cuartel. La faena continuó después por la derecha en la que hubo series de hasta seis muletazos, rematados con un espléndido de pecho.

SERIES ESPLÉNDIDAS

Luego, por la izquierda, las series resultaron más cortas, pero igual de espléndidas. Si no hubiera fallado con la espada (precisó hasta tres ocasiones) hubiera obtenido algún trofeo. Con su segundo, las cosas mejoraron aunque le costó cogerle el sitio. Por eso, las series fueron de menos a más y espléndidas. Sobre todo cuando toreó con la izquierda, que fueron los momentos más aplaudidos, al igual que cuando las cupletistas de El Plata se buscaban la pulga a la vez que mostraban lo más excitante de su anatomía. La defectuosa estocada solo le permitió cortar una oreja.

El Fandi destacó en el tercio de banderillas del segundo de su lote, al que cortó una oreja tras una faena muy vulgar y Salvador Vega nunca encontró su sitio y le faltó reposo y quietud.