Unas cinco mil personas se dieron cita, ayer por la noche, en el Príncipe Felipe para poder pasan un buen ratico con Juanes, que hizó una parada en Zaragoza con su gira La Vida World Tour.

A pesar de que el cantante colombiano se hizo esperar, salió quince minutos más tarde de lo programdao, el ambiente entre el público no decayó. En el pabellón se podían vislumbrar cientos de sombreros rosa que se convirtieron en el factor identificativo para muchas personas que se perdían entre la gente. Expresiones como "ya llevas la camisa negra" se oían por los alrededores del foso. Todo estaba preparado. El cierre de luces hizo entrever lo que minutos más tarde sucedió. Juanes apareció en el escenario y en las tres pantallas gigantes instaladas en él, vestido de riguroso negro y con barba de tres días, acompañado de su inseparable guitarra de la cual comenzó a sonar A Dios le pido, uno de sus grandes éxitos.

El público de la pista empezó a levantar a los brazos al mismo tiempo que coreaba la estrofa de la canción y mucho más fuerte cuando el artista acercaba el micrófono a sus miles de seguidores, iluminados por las potentes luces del escenario que conformaban una especie de sol al fondo. Entre frase y frase, Juanes soltó un "gracias. Arriba Zaragoza". Un comienzo que empezó a abrir el apetito del público allí congregado. No creo en el jamás fue el segundo tema, perteneciente a su último trabajo La vida es un ratico, que entonó el colombiano ante unos seguidores totalmente entregados entre los que se vislumbraba alguna bandera de Colombia. Estandarte que el artista logró divisar cuando con su tercer tema de la noche, Mala gente, con la guitarra a la espalda se adentró entre el público a través de una pasarela, mucho más baja de lo normal, que consiguió que sus seguidores se codearán un poquito más cerca con uno de los cantantes latinos más internacionales. El ganador de 12 Grammys latinos demostró una gran simpatía cuando alcanzó la mano de varios fans, la mayoría mujeres como Silvia que venía a ver a Juanes porque "me encanta su música, es muy pegadiza y creo que va a ser un concierto increíble".

El ambiente estaba bastante caldeado para que el artista entonará una canción más lenta Clase de amor con la que consiguió ´enamorar´ con sus guiños y saludos a las miles de féminas que tanto en las gradas como en la pista entonaban esta romántica canción. Sin embargo, la fiesta no iba a cesar y el delirio se alcanzó cuando un músico de su banda, compuesta por tres guitarras, un teclista, un batería y un percusionista, empezó a tocar tambores y en total oscuridad el artista se adentró en la pasarela cantando "otra, otra noche otra". Sonaba La noche, otro de sus éxitos.

"Buenas noches Zaragoza, estamos encantados de estar aquí con vosotros". Fueron sus primeras palabras después de media hora de concierto al que le siguieron otros éxitos como Me enamora, Camisa negra, Volverte a ver o Fotografía.