Satisfacción por lo conseguido. Pero humildad ante lo que queda por conseguir. Y, sobre todo, deseos. El presidente de la Academia de Cine, Álex de la Iglesia, inició su discurso mostrando la alegría por los buenos resultados de taquilla que dejó el 2009. "Nos hemos sentido más vivos que nunca", exclamó después de reconocer que su colectivo nunca ha pedido perdón por los fallos cometidos en el pasado. Tras la palmada en el hombro y dejando claro que todo el mundo puede cambiar ("miradme, 35 kilos menos"), De la Iglesia lanzó un sos a los políticos y, sobre todo, a las televisiones: "No les pedimos generosidad. Les ofrecemos nuestra disposición a trabajar".