Esperados como el plato fuerte de cuatro días de música en directo, los zaragozanos Amaral actuaron el domingo en el festival Sonorama, lugar que aprovecharon para estrenar algunas de las canciones de su nuevo álbum, Hacia lo salvaje. En torno a 14.000 personas asistieron a la última jornada de la décimo cuarta edición de un evento que se ha celebrado en Aranda de Duero (Burgos), y que contó, además, con grupos como Teenage Fanclub, Cycle o La Bien Querida.

Ataviada con un vestido de lentejuelas verde, la cantante comenzó su actuación con Kamikaze, que pronto dio paso a El universo sobre mí, que interpretó sirviéndose de una guitarra acústica y una armónica. "Esta noche os queremos llevar hacia lo salvaje", dijo antes de tocar el sencillo que presentaron hace apenas una semana. Cumpliendo lo anunciado en numerosas entrevistas y ruedas de prensa, la batería sonó más contundente que nunca y aumentó la presencia de las guitarras. Un día más, Estrella de mar o Moriría por vos, que fue muy aclamada, dieron paso a otro de los estrenos de la velada, Antártida.

"Las cosas cambian, aunque parezca que van a durar una eternidad", dijo Eva Amaral antes de lanzarse a una eléctrica Las puertas del infierno y a No sé que hacer con mi vida. Más intimista sonó Sin ti no soy nada, que tocó acompañada de su guitarra, sin apenas apoyo instrumental del resto de la banda. La montaña rusa, que también aparecerá en Hacia lo salvaje, precedió a Días de verano y En un sólo segundo, en la que la cantante hizo uso del theremin, un original instrumento electrónico.

Tras abandonar el escenario, los zaragozanos regresaron para dejar dos bises: Big bang y Revolución, que ha sido tomada por el movimiento del 15M para algunos de sus vídeos. Sin ser su directo más memorable, en parte porque el público desconoce su nuevo cedé, Amaral logró salir airoso de un festival que despide su décimo cuarta edición, en la que más de 40.000 personas pasaron por el recinto de conciertos.