Duro golpe sin duda el que acabamos de recibir los seguidores del rock.Y eso que sabíamos que estaba muy delicado de salud, que había tenido sustos importantes, y parecía complicado que los excesos pasados de vivir en el límite del salvaje no pasaran ahora factura. Se nos va un icono, se nos va un artista irremplazable, alguien que a pesar de llevar una carrera un tanto errática, siempre desprendía ese aura de peligrosidad y misterio. De haberlo vivido todo en la noche, en los bajos fondos y de dar forma y voz a todo ese mundo de "alcantarilla", tan mal visto, tan transgresor en los últimos 60 y gran parte de los 70, de hecho casi se podría decir que él fundó toda escena decadente neoyorquina o por lo menos estuvo allí en su gestación.

La Velvet Underground el inicio discográfico y escénico de Lou Reed

Como sabéis, junto a John Cale fundó la mítica e influyente (a posteriori, no en el momento) Velvet Underground, cuya guinda fue la aportación bananera de Warhol y la cantante y modelo Nico para redondear una ecuación sorprendente, que rompió moldes. Tras la etapa con Velvet, Lou comenzó en los 70 una carrera en solitario que dejó varias obras de referencia, de esas imprescindibles en cualquier colección discográfica, su santísima trinidad "Transformer", "Berlín" y el directo( no directo) "Rock and Roll Animal", que dejaron la mayor parte de sus temas emblema. Esos álbumes catapultaron para siempre a la posteridad a un Reed que "vivía más de noche que de día" y no era un tonto estribillo de moda, sino una dura y cruda realidad. Reed no vivía más de noche que de día, Reed vivía de noche, en los más bajos submundos. Era excesivo en su vida y en escena. En "Heroin" se inyectaba un buen chute durante su interpretación y sus directos eran una oda al sórdido mundo de los yonkis y travestis más dejados de la mano de Dios. Fue ahí en esa época, donde Reed se convirtió en referencia imprescindible del rock y de aquellos cambiantes tiempos. Posteriormente como es natural ese rebelde sin causa, casi "rata de cloaca" se calmó y cambió hacia unos discos más introspectivos y relajados.Entonces la sociedad bienpensante descubrió al artista y sus inquietudes intelectuales, y comenzó

el culto a la leyenda.Dicho en otras palabras, pasó de ser considerado en España de poco menos que un "paria" en España que no conocía casi nadie a ser un artista "bien visto".

"Transformer" inició una serie de discos imprescindibles de Lou Reed

Una época por cierto a la que nunca he dado la profundidad que merece, la de los 80 y 90. El personaje fascinante era el Reed de los 70, como lo es el Bowie de los 70 hay que entenderlo también, pero que no me impidió acudir, ¡¡hace ya 13 años!! al palacio de los deportes de Zaragoza para ver a la leyenda en escena. Y fue un agrado comprobar como Reed no se casaba con nadie, no estaba ahí para congratular a nadie, sino a sí mismo, y para mandar un mensaje de su entonces obra presente. La entrada fue más bien discreta de público y el repertorio complicado de asimilar para una audiencia que esperaba, esperábamos, una combinación de su trilogía de oro junto a algún clásico de la Velvet más el claro consabido espacio al material del disco que presentaba "Ecstasy" creo y algunas gemas de los 80 y 90, pero de lo que un servidor y creo que gran parte del público esperábamos nada, lo que cayó y fue ¡¡en los bises!! "Sweet Jane" y "Vicious"...y pare usted de contar. Todo ello aderezado con un "Thank You" que fue su única interacción vocal con el público fuera de las canciones. Esa fue su "descarga" en Zaragoza, en aquel lejano ya abril de 2000. Dicho así bien pudiera pensar que el concierto fue un tostón, pero no tanto porque Reed siempre transmitió el aura de su leyenda, y las canciones a pesar de encontrarse ya en una época reposada respecto a los salvajes 70, ofrecían ese rock cortante que siempre le caracterizó. Fue un concierto complicado sí, pero no exento de buenos temas a pesar de que no fueran los que quisiéramos, y bien ejecutados. No me cambió la vida, ni lo esperaba pero si me quedó la sensación de ver a una leyenda sobre las tablas, a pesar de todo.

Metallica se puso al servicio del maestro Lou Reed en el fallido "Lulú"

Para mí Reed nunca ha sido un artista de cabecera, como digo le seguí lo justo, y sus últimos discos me llamaban muy poco la atención. Pero ello no quita para que considere su gran trascendencia social e influyente en el mundo de la música. Lo más destacado lo hizo en su primera época sí, pero convendría no perder de vista sus distintas encarnaciones a lo largo de las últimas décadas, tal vez nos dejó enseñanzas futuras que ahora no valoramos. Sea como fuere, descansa en paz, Lou Reed y gracias por tu arte y tu música.

Este artículo pertenece al blog Mr. Thunderstruck