--¿Qué le hizo embarcarse en un proyecto como El largo viaje del día hacia la noche?

--Varias cosas. En primer lugar, la misma obra, un clásico contemporáneo con una envergadura dramática muy potente. En segundo lugar, el personaje, que para una actriz es muy apetecible; y en tercer lugar, el equipo. Una de esta envergadura es siempre una tentación muy grande en la que vale la pena caer.

--¿Por qué la historia sigue vigente?

--La obra tiene un componente autobiográfico; uno de los personajes, el de Edmun, aunque le cambie el nombre es el mismo O'Neill (el autor); y esta obra habla de su familia y de una situación que él vivió con su familia. Sigue vigente porque está muy cargada de verdad. En realidad, lo que estamos viendo es una jornada en una familia y es reveladora la forma en la que se relacionan entre ellos, que para ayudarse y quererse utilizan mecanismos que son de un cariño egoísta o de un egoísmo cariñoso... no sé como decirlo. Es una obra cargada de emoción, de dolor, de perdón, de sorpresa...

--¿Puede decirse que es un ajuste de cuentas?

--Sí, pero también es un intento de comprenderles. Cuando él la escribió ya estaban todos muertos y sí, fue un ajuste de cuentas pero no solo con ellos, sino también consigo mismo porque también él se retrata en algunos aspectos. Pero a pesar de que está cargada de dolor, la obra respira cierta luz, hay algo liberador; y también hay momentos luminosos. El espectador se ve arrastrado por un torbellino de emociones; y poco a poco se ve que está hablando del fondo del alma humana.

--Un hermano le dice al otro 'Te amo más que te odio'. ¿Dentro de la tragedia, hay esperanza?

--Sí. Todos ellos se aman. Todas las relaciones son complejas y turbulentas, cargadas de reproches que quizá uno no se sabe hacer a sí mismo.

--Cómo es su personaje?

--No puedo hablar mucho porque encierra un pequeño misterio que forma parte de la obra. Fue una niña bien, que se casó con un actor, pero que quizá esperaba otro tipo de vida; y eso le hace sentirse mal y culpable aunque aparentemente vive en un mundo ideal, pero se siente muy sola.

--Qué le aporta Vicky Peña a Mary Cavan y viceversa?

--A mí me ha aportado grandes dificultades que he intentado solventar, un reto, ya que he tenido que explorar dentro de mis capacidades de actriz. Y espero aportar veracidad y un punto de conexión con el público y que pueda entender su manera de ser.

--Lleva muchos años trabajando y conviviendo con Mario Gas, pero nunca habían protagonizado una obra juntos. ¿Le ayuda tenerlo en escena?

--Me encanta trabajar con él. Mario es un actor fantástico, muy dúctil, fresco y riguroso y los dos hablamos un mismo lenguaje teatral y me entiendo muy bien con él.