El Gobierno de Aragón y la familia del escultor Pablo Serrano parece que han sellado, por fin, la paz, después de muchos meses de conflictos tras la también polémica adquisición de la colección Circa XX y su desembarco en el museo que lleva su nombre. La firma del cese de hostilidades le va a costar a los aragoneses un total de 430.000 euros, según la firma del protocolo entre ambas partes, que fue autorizada ayer por el Consejo de Gobierno.

Según este acuerdo, se van a iniciar los trámites para la trasmisión de un conjunto de obras y su integración en patrimonio cultural de la comunidad. La firma entre la nuera de Pablo Serrano, Susana Spadoni, y la nieta y heredera universal, Valeria Serrano, permitirá comenzar los trámites y sustanciarse mediante escritura pública.

Este protocolo establece la donación al Gobierno de Aragón por parte de la familia de de Serrano de dos esculturas de bronce y otra de mármol blanco (así como de herramientas de trabajo) cuyo valor de tasación es de 440.000 euros. Pero también supone el inicio para llevar a cabo un contrato de compraventa de cuatro esculturas de bronce valoradas en 430.000 euros. La inversión será en tres años. Las piezas se depositarán en el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos (IAACC) Pablo Serrano de Zaragoza.

VAIVENES

La modificación del decreto de creación del Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos Pablo Serrano, aprobada en diciembre del año pasado, ya venía a allanar el camino a esta paz. Ahí se concretaban los fines, se establecían las características de su colección (se equipara la colección de Pilar Citoler, por la que el Gobierno de Aragón pagó 1,5 millones de euros y la de Pablo Serrano, que la donó sin contraprestación económica) y, la gran novedad, la creación de una comisión asesora, que tendrá como miembro nato a Valeria Serrano.

Pero la historia de amor odio entre DGA y Spadoni, como representante de la familia viene de largo. En el 2012 parecía que la paz sería duradera, de hecho acudió a la inauguración de la exposición permanente dedicada al turolense. Pero después, llegó la compra de la colección Circa XX, de Pilar Citoler y su ubicación en el Museo Pablo Serrano, algo que no gustó a la familia y que le reclamó el cumplimiento del decreto de 1995 por el que se creó el IAACC e incluso estuvo dispuesta a demandar al Gobierno de Aragón; pero parece ser que con la creación de la comisión asesora ya se han cumplido las expectativas de la familia de Pablo Serrano. Con eso, y con la seguridad de que van a comprar obras de su legado por casi medio millón de euros.

Quizá con esto termine también otro conflicto abierto entre ambas partes, la del traslado de la escultura que Pablo Serrano donó a las Cortes y que ahora preside el hemiciclo. El PP y el PAR votaron la semana pasada a su favor, mientras que el PSOE lo hizo en contra. Costará 11.000 euros. La familia del escultor, hasta ahora, siempre se había negado al traslado. ¿Ahora?