MUSEO PABLO SERRANO
El manual de supervivencia de Sara Biassu
La artista plantea la posibilidad de "pararse o seguir adelante" en la exposición 'Bajo amenaza'

El manual de supervivencia de Sara Biassu
EVA GARCÍA
Sara Biassu crea a partir de la necesidad de expresar una idea. Así se planteó la exposición Bajo amenaza-Manual visual de supervivencia, que ayer se inauguró en la sala lateral del Museo Pablo Serrano. La muestra, compuesta por ocho obras, sigue un "recorrido" que cuenta la historia que la artista de Fuentes de Ebro quiere trasladar. Los materiales, objetos cotidianos, "tienen un gran poder y me ayudan a contar lo que yo quiero", aseguró la autora, que tiene formación en Cerámica Artística.
La idea de enfrentarse a un obstáculo e intentar superarlo flota en toda la exposición, coincidieron en explicar tanto Biassu, como Humberto Vadillo, director general de Cultura del Gobierno de Aragón; y Marisa Cancela, directora del museo, quien destacó "la generosidad de la artista" porque con esta exposición "se desnuda, nos muestra sus retos personales" y la idea de "no poder sobrevivir a este mundo sin superar los retos y expresarlo de manera plástica".
RECORRIDO
El espectador vive, durante su paseo por la exposición diversas etapas. La historia se inicia con un prejuicio menor que reiterado causa un daño del que nadie se responsabiliza. Y quien lo sufre, que "ha perdido su libertad" (expresado en unos zapatos rojos encerrados en una jaula) constituye "una amenaza" para quien causa el mal. El fin es "conseguir esa libertad --esos zapatos rojos-- convertida en una utopía inalcanzable".
Esa amenaza viene representada por una muñeca (una niña, quizá "la mayor debilidad") vestida de negro que, en su casa (las baldosas) siente el miedo. Un plato dentro de la obra le grita, aunque solo vengan escritas ¡A callar!, "lo que le hace paralizarse".
El camino le lleva a un muro que aparece en el camino, una tela negra de la que cuelgan parejas de zapatillas "de quien ha elegido pararse" y huecos dejados por otras "de aquellos que eligieron luchar". También aparecen recursos para "defender la libertad" como unos tenedores o un pito para perros porque en esos casos el amenazado "intenta hablar pero no le escuchan"; o un piano negro tapado con las palabras Silencio, no tocar.
La siguiente fase es la "venganza", resultado de toda amenaza; el miedo de la niña a estar sola (una butaca vacía) o un contenedor de madera para quien "después de llegar hasta ahí decida dejar de luchar" para llegar hasta el objetivo. Amén --"de amenazada y de así sea"-- es la última obra, una tela blanca colgada del techo y una foto de unos pies con los zapatos rojos (la única pieza con color) porque "la niña ha conseguido la liberación". Biassu asegura que todavía no ha llegado a esta fase.
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