Un matiz de lenguaje cinematográfico y una puesta en escena muy plástica caracterizan Fraude, un original proyecto de Sudhum que trata de reflexionar sobre la verdad y la mentira, la importancia de la marca y la búsqueda de la identidad propia en la sociedad actual. Con un lenguaje directo que intercala la videocreación con la simplicidad técnica de las artes escénicas, la trama se basa en la vida y obra del famoso falsificador de cuadros Elmyr de Hory (1906-1976), un genio de la pintura afincado en Ibiza los últimos años de su vida.

Hory, homosexual y judío, fue deportado por los nazis y, acabada la guerra, trató de hacer valer su maestría como pintor en Paris. Allí descubrió que sus labores como falsificador le reportarían mucho más dinero. Recorrió medio mundo y los cientos de reproducciones que dejó tras de sí supusieron el inicio de una investigación por parte del FBI. En 1976 fue hallado muerto en su casa de Ibiza. El misterio de su entierro hizo sospechar a numerosos biógrafos que su fallecimiento fue la última y más grande falsificación de su vida.

Las falsas apariencias atravesaron la vida y la muerte del pintor y son también el punto de partida de esta historia que ya abordó Orson Wells en su película Fraude de 1973. La versión teatral llega al Teatro de la Estación, donde podrá verse hoy y mañana, a las 20.30 horas; y el domingo, a las 19.00 horas.

Por otro lado, al Teatro del Mercado --hoy y mañana, a las 20.30; y el domingo, a las 18.30 horas-- llegan Los Ulen y lo hacen a lomos de un diminuto motocarro. Dos parados de larga duración (Pepe Quero y Paco Tous) y con las expectativas de que no los contrate ni Dios entran a escena con una pregunta vital en su bolsillo: ¿Qué quieres ser de mayor? Deambulan por países y ciudades en busca de trabajo, sustento. Desempeñan todos losoficios: barrenderos, aduaneros, cocineros, ajedrecistas, opositores de correos, músicos, bailarines, rapsodas... De todos ellos son fulminantemente expulsados por una única razón, son idiotas Dos idiotas.