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UNA FAMILIA UNIDA EN TORNO AL TEATRO

Tres generaciones de Titiriteros de Binéfar se unen sobre el escenario

La compañía estrena ‘El rey y las juglaras’, una función que será muy especial para sus fundadores. La actuación del domingo en Monzón reunirá por primera vez sobre las tablas a Pilar Amorós y Paco Paricio con sus hijas y sus nietos

Pilar Amorós y Paco Paricio con su hijas Marta y Eva y sus nietos Rita y Aníbal, el miércoles en un ensayo de ‘El rey y las juglaras’, que se representa en Monzón.

Pilar Amorós y Paco Paricio con su hijas Marta y Eva y sus nietos Rita y Aníbal, el miércoles en un ensayo de ‘El rey y las juglaras’, que se representa en Monzón. / MARTA MARCO

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Rubén López

Rubén López

Zaragoza

Por primera vez en la historia de la compañía, tres generaciones de Titiriteros de Binéfar se subirán juntas al mismo escenario. Será este domingo en Monzón, donde se estrenará el espectáculo 'El rey y las juglaras' en el marco del tradicional Homenaje a Guillem de Mont-Rodón, el comendador de la Orden del Temple que aleccionó al huérfano rey Jaime I cuando este era solo un niño. Paco Paricio, fundador de la compañía junto a su mujer Pilar Amorós, reconoce que no va a ser una actuacion más. «Será muy emocionante, nos hacía mucha ilusión juntarnos por una vez con nuestras hijas y nuestros nietos sobre un escenario», subraya Paricio, que no cree que este acontecimiento se vuelva a repetir muchas otras veces.

De hecho, apunta que ya hay prevista una versión del espectáculo sin niños para poder llevarlo por otras ciudades. «Los niños no están para hacer giras», bromea Paricio, que reconoce que los ensayos de la obra han sido «muy familiares». «Nos los hemos planteado más como un juego», subraya.

Tras 43 años de compañía, 8.000 funciones y 40 países en la maleta, Amorós y Paricio nunca hubieran pensado en sus inicios que alguna vez iban a actuar con sus nietos (Aníbal, de nueve años, y Rita, de seis). «Nosotros ya deberíamos estar jubilados», bromea el fundador de los Titiriteros de Binéfar. La compañía tiene el relevo generacional asegurado gracias a sus hijas Eva y Marta, que han cogido las riendas.

Tal y como apunta Paricio, esta unión de tres generaciones sobre las tablas es un hecho sin parangón en las artes escénicas aragonesas y probablemente españolas, quizá solo precedido por la saga de la familia Aragón. «Quizá en los circos trashumantes de la primera mitad del siglo XX se haya dado el caso, pero en la escena contemporánea no recuerdo un antecedente», destaca.

La familia ha elegido para juntarse sobre el escenario una ocasión muy especial para Monzón, ya que el homenaje a Guillem de Mont-Rodón lleva 20 años celebrándose en la localidad. Este evento de turismo cultural y de recreación histórica entronca directamente con el pasado medieval de la ciudad y rinde tributo al comendador que educó entre 1214 y 1217 a Jaime I el Conquistador cuando este era un niño.

«El Ayuntamiento de Monzón me pidió hace un año que hiciera una escena de cinco minutos en formato online relacionada con Mont-Rodón y cuando la hice me di cuenta de que ahí podía haber una obra», explica Paricio.

'El rey y las juglaras' parte de una travesura que al parecer protagonizó Jaime I a los seis años. «Cuentan que siendo niño y acompañado de su primo Ramón Berenguer, que sería Conde de Provenza, y estando ambos bajo la disciplina del Temple en Monzón se escaparon del castillo por unos pasadizos subterráneos y acabaron cerca del río Cinca, donde fueron encontrados y devueltos a la fortaleza», recuerda Paricio, que se ha valido de esa travesura para armar una obra con 12 títeres y seis actores.

El espectáculo transcurre en el año 1276 en Alcira (Valencia), donde tiene la residencia Jaime I ya en edad adulta. Unos soldados encuentran en sus calles a unas juglaras aragonesas que van con sus títeres contando esa anécdota de niñez del rey. Los soldados denuncian la supuesta ofensa al monarca y las juglaras son llevadas ante la presencia de Jaime I, quien les pide que representen la función. «El rey, desconcertado primero y divertido después, propone a las juglaras que inventen y narren lo que hubiera sucedido de haber continuado con éxito aquella travesura infantil», explica Paricio.

Imaginando cómo hubiera sido la vida del monarca si no hubiera accedido al trono, el dramaturgo aragonés aprovecha el espectáculo para crear una obra «antibelicista» y aportar una visión crítica de la sociedad medieval. «En este momento, en el que proliferan las recreaciones bélicas de hechos violentos, nosotros queríamos aportar nuestra visión de las cosas», indica Paricio, que apunta que la obra se realiza con títeres de vara manipulados a la vista.

La compañía confía en poder girar con este espectáculo por Aragón e incluso por otras comunidades en un momento en el que el futuro se divisa «con más optimismo». «La incertidumbre sigue estando ahí, pero estamos más esperanzados y el número de bolos para este verano ha ido creciendo», destaca.

La compañía de títeres, «posiblemente la más grande de España en cuanto a contratos», ya acabó de sacar del Erte a todos sus empleados (son 12) en enero y afronta el futuro con ilusión. «Aunque no todos lo sepan, la gente necesita ir al teatro», concluye. 

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