Santiago Segura se siente muy cómodo instalado en la comedia familiar. Tras el gran éxito comercial de Padre no hay más que uno (2019) y Padre no hay más que uno 2: la llegada de la suegra (2020), el cineasta español más taquillero aterriza ahora con ¡A todo tren! Destino Asturias. Su nuevo trabajo, que se estrena el 8 de julio, ha reunido a un gran elenco de actores (Leo Harlem, Florentino Fernández, Joaquín Reyes, David Guapo, Paz Vega y el propio Segura, entre otros) para armar una película que llega con el difícil reto de entretener y hacer reír al público.

«Lo que quiero con esta película es que la gente disfrute, algo que no es nada sencillo. Hacer buena comedia es dificilísimo; yo pienso hasta en el metraje porque si me sale muy larga me cabreo. Una comedia debe ser liviana, sin valles, y conseguir que la gente salga del cine con una sonrisa», ha explicado este martes en Zaragoza Segura, que ha atendido a los medios junto a Florentino Fernández tras el pase de prensa de la película en los cines Palafox

Como ya hizo en Padre no hay más que uno, Segura ha vuelto a escribir el guion con Marta González de Vega y juntos han construido un divertido filme que no deja de arrancar sonrisas durante todo el metraje. Segura y Leo Harlem dan vida a un padre y a un abuelo encargados de llevar a su hijo y a sus amigos a un campamento pero, cuando el tren arranca sin ellos y con los niños solos dentro, comienza una disparatada persecución para llegar al tren, y un alocado viaje por parte de los niños, que harán todas las travesuras que no se atrevían a hacer delante de los mayores.

Se siente tan cómodo en el género que a Segura le gustaría que su próximo proyecto fuera una nueva entrega de Padre no hay más que uno. «No hay nada cerrado, pero eso es lo que me gustaría. Me quedé con ganas de rodar más porque me lo pasé genial trabajando con esa familia», ha destacado.

Con todo, el director madrileño no se olvida de la saga que le llevó a reventar las taquillas entre 1998 y 2014. «Por supuesto que querría hacer Torrente 6, pero creo que soy un poco como Stallone. De Rocky V a Rocky Balboa pasaron casi 17 años. ¿Si me veo haciendo Torrente a los 80 años? Pues sí, por qué no. Qué mejor forma de terminar mi filmografía que con un Torrente decrépito», ha asegurado entre risas.

Como en su mítica saga, Segura ha vuelto a dar en el clavo con el reparto en ¡A todo tren!. «El amiguete tiene el don de descubrir personas para papeles concretos. Incluso a actores que no forman parte de la industria», ha destacado Florentino Fernández. En efecto, Segura siempre le ha dado mucha importancia al casting, algo que quizá ha aprendido de los directores que más admira. «Berlanga pensaba que los actores eran fundamentales en una película y Trueba me dijo una vez que con un buen guion y un buen casting hay medio camino andado», ha recordado Segura, que ha calificado a Berlanga como su «gran maestro»: «Lo conocí en un curso cuando yo estaba empezando y ahí comenzó una relación con la que aprendí muchísimo. Recuerdo que cuando de chaval iba a ver a la filmoteca El Verdugo flipaba pensando que un cine tan negro y tan turbio pudiera hacer reír de esa manera. Siempre decía que era la combinación perfecta».

Preguntados por los efectos de la pandemia en el sector y la crisis crónica del cine español, ambos han subrayado que esta siempre ha sido una «profesión de riesgo». «Yo tengo una revista del año 72 en la que salen en la portada Concha Velasco y José Luis López Vázquez en la que ya se hablaba de la profunda crisis del cine español. Ahora seguimos hablando de lo mismo», ha señalado Segura. En este mismo sentido se ha manifestado Fernández, quien ha considerado que al final «todo saldrá adelante como ha ocurrido siempre». «Las plataformas y el cine son dos vías paralelas que van por separado. Entrar en una sala a disfrutar de una película seguirá siendo algo majestuoso y ceremonioso, un acto social y de disfrute que quizá ni los que trabajamos en el sector hemos sabido transmitir del todo bien», ha reflexionado el actor. 

Para proteger y defender al cine español, Segura aconseja fijarse en experiencias que funcionan. «En Francia por ejemplo se protege mucho más al exhibidor. Hay una ley que permite que ninguna película que se estrena en cines pueda estar en una plataforma hasta que pasen al menos seis meses. Cuando ves una cinematografía que es la segunda más importante del mundo tras la estadounidense y ves unas leyes de protección pues siempre piensas que eso podría ayudar. ¿Por qué no fijarse en lo que funciona? ¿Cuánto invierte el Gobierno francés en cine francés? Igual deberíamos hacernos esas preguntas», ha concluido.