El Festival del Castillo de Aínsa prosigue este sábado su celebración tras el gran fin de semana del 3 y 4 de julio y, en esta ocasión, hoy le tocará el turno a Mosicaires y a Jaime Ocaña que pondrá en escena su obra de teatro Confesiones de una vedette furibunda.

Mosicaires, que desarrolla sus proyectos a partir de una línea de trabajo basada en la mezcla fértil de sonidos, estilos, ritmos y culturas diferentes; y pretende ser un auténtico punto de encuentro para personas de diferentes orígenes geográficos y musicales, lo hará desde las 20.00 horas. Dos horas antes de que Jaime Ocaña, ya en el foso del castillo, represente Confesiones de una vedette furibunda. Relato incendiario y algo enloquecido de La Vero, orgullosa descendiente de la tradición del Teatro chino de Manolita Chen y de un posmodernismo rabiosamente esperpéntico. Lleno de historias rocambolescas y personajes patibularios.

No será la única oferta festivalera que habrá este sábado ya que otro que sigue su curso es el Festival de música y culturas pirenaicas de la Jacetania que se trasladará a Jasa en una triple sesión. A las 12.00 horas, habrá un encuentro de paloteau (grupos de Embún, Jasa y Aragüés del Puerto). Ya por la tarde, a las 18.30 horas será el turno del Trío de Sergio Berardo (Piamonte, Italia) y cerrarán la jornada del sábado del PIR los aragoneses Miércoles de cecina desde las 20.00 horas.

Además, la compañía zaragozana Teatro Che y Moche pondrá el broche final de la tercera edición de Zuera Escena, que concluye hoy con la representación de Réquiem por un campesino español. Se trata de la adaptación de la obra universal del autor aragonés Ramón J. Sender en el año del 120 aniversario de su nacimiento. Pasado y presente serpentean por el cuerpo y la mente de los personajes. Lo hacen en una España no tan lejana, en una tierra «cincelada a golpe de bombo y martillo».

El público asiste a una gran historia de amistad truncada, a una peripecia metafórica que sintetiza la guerra civil española como pocas: Verano de 1937. Ha pasado un año desde la muerte de Paco el del Molino y Mosén Millán, el cura que lo bautizó, lo casó y le dio la extremaunción, hoy celebra una misa de réquiem por el alma del muchacho. Queda poco más de una hora para el comienzo de la misa y el viejo cura, junto a su sacristán, espera la llegada de familiares y amigos.

A pesar de la situación pandémica que todavía se está atravesando, los festivales han vuelto a la actividad y será ya a partir de la segunda quincena de julio cuando la actividad vuelva a coger ritmo a pesar de las medidas sanitarias que hay que seguir para que se puedan realizar las diferentes actividades.