El confinamiento obligó a todos los ciudadanos a buscar nuevas formas de entretenerse. Tantas horas encerrados se pasaron, en mayor o menor medida, frente a la pantalla. Músicos, poetas, escritores, artistas en general, compartieron por redes sociales fragmentos de sus canciones, de sus poemas, de sus libros. Se convirtió en habitual pasar horas en directo disfrutando -o no- de las últimas novedades de artistas tan aburridos como su público. El desconfinamiento llegó y esas publicaciones quedaron, en las redes, para siempre.

Entre tanto músico mostrando la estantería de su salón, un disc-jockey aragonés apostó por salir al exterior. Jorge Lázaro, dj residente en la discoteca Coliseum de Almudévar, encontró en el paisaje aragonés su nuevo escenario. "Como espectador, me aburría de ver a otros djs pinchando desde su casa", confiesa Lázaro, que comenzó con esta iniciativa cuando las restricciones se fueron suavizando.

DJ Lázaro en una de sus sesiones

Unas restricciones que han impedido que Lázaro pueda desarrollar su trabajo en su discoteca habitual: "Es lo normal por la situación, aunque ahora se empiezan a organizar algunas sesiones. En resumen, llevamos un año casi sin trabajar".

"Quería hacer algo un poco distinto, diferente a lo que hacía todo el mundo", cuenta el pinchadiscos aragonés, que eligió como compañero de proyecto al atardecer de la comunidad autónoma. "En Aragón tenemos sitios de sobra para hacer este tipo de cosas, no hace falta salir de aquí", defiende Lázaro sobre la elección del territorio.

Los dos paisajes que han tenido tardes ambientadas por la música electrónica de Dj Lázaro han sido Alacón y Muro de Roda. En el primero, pueblo del disc-jockey, el artista eligió como escenario "un parque eólico, en el que hice la primera sesión". Del municipio oscense le atrajo, sobre todo, "que estaba cerca del Pirineo".

El proceso de elaboración de estas sesiones no es una tarea fácil. "Tienes que llevar un grupo electrógeno, llevar la mesa y conseguir que todo funcione en el sitio en el que vayas a tocar", explica Lázaro. "Estás todo el rato atento y deseoso de que no se apague", comenta el pinchadiscos, que eleva la apuesta por este espectáculo con la grabación de las sesiones, tanto con cámara como con un dron: "Salen vídeos muy chulos cuando utilizas el dron". Unas sesiones que "entre llegar al sitio, montar, hacer la música, desmontar y recoger" ocupan toda una tarde de Lázaro. "Todo esto sin contar con que el vídeo hay que editarlo después", termina el músico, contento por el resultado obtenido hasta ahora.

Las dos sesiones que ha grabado hasta ahora están disponibles en sus redes sociales y en su canal de YouTube, donde ya acumulan varios miles de reproducciones y una elevada cantidad de comentarios positivos. "A la gente le ha gustado bastante y yo estoy contento con la reacción del público", reflexiona Lázaro sobre las respuestas a su iniciativa.

Aunque la normalidad después de la pandemia parece estar más cerca cada día, Lázaro no descarta continuar con este proyecto y ya tiene pensadas algunas nuevas localizaciones para continuar. Uno de sus objetivos es poder hacer una sesión en Zaragoza y así haber realizado un concierto en cada una de las provincias aragonesas. "Me gustaría hacer algo con el Pilar, aunque sé que es más complicado", reflexiona Lázaro. "Quiero buscar un sitio desde el que se vea la basílica de fondo, con el atardecer detrás", sentencia.

"Lo primero, con público", pide Lázaro sobre su sesión al aire libre soñada. Dispuesto a pensar a lo grande, al dj aragonés le encantaría tocar "en alguna de las maravillas del mundo". La idea toma forma: "Elegiría la pirámide de Chichén Itzá". Música electrónica y paisajes en un proyecto innovador. De Aragón a México. Ganas no faltan.