Los instrumentos son casi tan importantes como los artistas en la creación de nuevas piezas musicales. La relevancia de estos se puede observar en Jaca, en el marco de la 51ª edición del Festival Folklórico de los Pirineos, en la Feria de luthiers. El evento reúne hasta hoy en la plaza Biscós del municipio a algunos de los mejores artesanos del país.

El trabajo de estos lutieres o violeros mezcla creatividad con investigación. Los profesionales del oficio se encargan de reproducir sus piezas, con extremo cariño, a la vez que estudian los orígenes de cada uno de los instrumentos y la evolución que han sufrido con el paso de los años. Innovación, tradición e historia se unen para enseñar a los asistentes los instrumentos que dan sonido a las composiciones del folclore más tradicional. Olvido Moratinos, concejala delegada del festival, mostró su "satisfacción" con la llegada de los violeros, porque "este encuentro nos muestra desde las más antiguas técnicas de construcción hasta las nuevas tendencias".

Y es que la muestra del festival permite al público asistente conocer el proceso de creación de instrumentos medievales, del Renacimiento o del Barroco; pero también de gaitas de boto, guitarras o laudes. Artesanos llegados de Aragón, Navarra, País Vasco, Cataluña y Castilla La Mancha muestran formas muy distintas de mantener viva esta creación artesana de instrumentos musicales.

El seguimiento escrupuloso de la tradición y los elementos más innovadores se unen en la construcción de estas herramientas. Algunos violeros arrastran un trabajo de varias generaciones, como los calandinos Plana Conesa o Tomá Leal, luthier que llega desde Cuenca; mientras que otros apuestan por materiales y técnicas contemporáneas. En esta última categoría destacan Raúl Pariente, artesano de Berriozar (Navarra), que elabora tambores personalizados con fibra de carbono; o Christian P.de Villiers, un violero zaragozano que monta instrumentos de viento, del Renacimiento, apoyado en tecnologías de impresión 3D. Sus construcciones, además, consiguen un sonido idéntico al original pese a realizarse con un material biodegradable basado en maíz y serrín.

El 1 de agosto es el último día en el que se podrán visitar los puestos de estos artesanos de la música. La feria de luthiers  cerrará sus puertas a las 14.00 horas. La conclusión de la muestra de los violeros precede al final de todo el certamen. El Festival Folklórico de los Pirineos baja el telón con sus últimas cuatro actuaciones musicales. La plaza San Lure acogerá desde las 19.00 horas las intervenciones de la Asociación Folklórica de Aragonia, del grupo de danzas de Astigarraga y del grupo El Forcat. El Joven Ballet del Pirineo, a partir de las 21.00 horas, y el himno del festival pondrán el broche de oro a la edición número 51 del homenaje jacetano al folclore.