Hoy, los grandes éxitos musicales monopolizan los primeros puestos de las listas de más escuchados durante un par de semanas y, luego, desaparecen. Antes, las canciones duraban en el tiempo y se quedaban en nuestra memoria hasta la eternidad. Esas canciones, tradicionales y populares, mantienen viva la identidad y la cultura de los pueblos. En una apuesta por llevar los cantares más conocidos al siglo XXI, Javier Idoipe remezcla el cancionero aragonés con sus bases electrónicas.

"Yo quería hacer algo de electrónica pero algo en mi camino me dijo que tenía que aparecer también la música tradicional", cuenta Idoipe sobre el origen de este curioso proyecto. "Una inercia" que le lleva a combinar canciones e instrumentos aragoneses con bases electrónicas, "aunque con un ritmo más calmado de la música electrónica más reconocida por todos". Canciones que impulsan la imagen de la bandurria, grabaciones de los temas más clásicos o jotas dedicadas al campo componen el repertorio de un Idoipe que no deja de investigar y crear nuevas piezas gracias a los clásicos aragoneses, "los que he conocido desde que yo era un niño".

La obra de este disc jockey y productor musical aragonés tiene un cierto grado de reivindicación del espacio, un reclamo para demostrar que los jóvenes de la comunidad también pueden perpetuar el legado de la cultura aragonesa. "En Aragón no ha habido una transformación natural con el paso del tiempo", comenta Idoipe, que ve como los grupos de folk y la canción de autor en la comunidad no ha cambiado con los años. El músico lamenta que este tipo de música "se ha perdido un poco, porque a los jóvenes no nos llama tanto». El músico pone como ejemplo la jota, que a él también le cuesta escuchar: "A nosotros nos resulta demasiado estridente, por eso hago estas bases algo más suaves".

Las reacciones a su trabajo han sido, en su mayoría, positivas. "Gustó mucho a la gente joven de Barbastro, los mayores quizá no lo entendían pero no les sonaba mal", explica Idoipe sobre su remix de La tronada, célebre canción del grupo La Ronda de Boltaña. Otra de las canciones más escuchadas fue El jilguerillo, un tema popular "no muy conocido, del que uso una versión con la voz de un anciano", próxima al estilo de los cantautores latinoamericanos, los más avanzados en la recuperación de los cancioneros populares. Idoipe cree que en Sudamérica el uso de las instrumentos y las canciones tradicionales en la música "es mucho más habitual, porque siempre se inspiran en lo que había antes". Sin embargo, en España, "aunque hay grupos que realizan este tipo de prácticas por todo el país, en especial en Andalucía", la vuelta de la tradición es menor: "Hemos recibido tantos impulsos, nos petardean con los últimos hits en la radio y nos hemos acostumbrado al pop o al rock que nos cuesta volver a estos temas". Idoipe cita a dos gigantes del panorama musical nacional, como Rosalía y C.Tangana, "que aunque se acercan al reggaetón o a la música urbana", también toman referencias de la tradición musical española.

El primer álbum de este proyecto musical, Cierzo lento (El Tragaluz), reúne ocho temas bajo la fórmula de electrónica mezclada con música popular. Acostumbrado a sus sesiones de disc jockey, Idoipe cree que el disco "funciona de una forma parecida a una sesión, como un producto variado, porque no siempre gustan todas las canciones". El recopilatorio "está lleno de homenajes a Aragón" y lucha "contra la velocidad que impera en estos momentos". Las metáforas también llegan al nombre, porque según Idoipe los aragoneses "vamos agitados por el cierzo y esa prisa igual se está llevando la tradición demasiado rápido", Cierzo lento también refleja el avance de la novedad y la destrucción del pasado en la portada, que pertenece a una serie de Alper Yesiltas que retrata la misma ventana durante un largo período de tiempo: "Un día, el edificio fue derruido para construir un complejo hotelero; me recordó a la llegada de los últimos éxitos y la caída de la canción popular".

Cierzo lento se lanzó el 23 de abril, "para que las canciones se escucharán el día de Aragón, junto a los temas más populares", y el proyecto de Idoipe sigue vivo, para que los jóvenes artistas aragoneses también sean difusores de la cultura de la comunidad: "Llevamos toda la vida escuchando a Labordeta, también está bien escuchar el Soy de Aragón de Kase.O y a los que llegamos ahora".