-Están triunfando con el espectáculo ‘Miguel Fleta, gloria y pasión’, que sigue hasta hoy en el Principal de Zaragoza. Quince días y una acogida impresionante.

-Es que es un espectáculo muy bien parido. La productora de la que parte todo esto, Ópera 2001, se dedica a llevar lírica a pequeños escenarios y la labor que hace es encomiable. Y hace este espectáculo era de justicia, puesto que hablamos de uno de los más grandes tenores de la historia, cuya figura no se conoce bien. Esta obra habla de él como tenor, pero también como aragonés, profesional y personalmente. Hay lírica, hay ópera... Y hay hasta jota.

-Entonces, ¿cree que no hemos dado a Fleta el papel que se merece?

-No. ¡Yo mismo he descubierto muchas cosas preparando este espectáculo, que es muy didáctico! Fleta tiene trascendencia hasta para la jota. Fue un gran aficionado. De hecho, se presentó al Certamen de Jota en aquellos tiempos, antes de estudiar lírico. No ganó. Eso le dejó muy desilusionado.

-¿Cómo se embarcó en esta aventura?

-El proyecto me pareció muy ilusionante desde el principio. Por lo que era y por la gente que estaba implicada: Nacho del Río, Berna, el maestro Tapia, como director musical... Así que me tiré a la piscina. Primero me pidieron una asistencia musical, pero también contaron conmigo para la formación de un cuarteto y el trabajo con esos músicos, que son primera línea en el mundo de la jota: Juanjo Almarza, Sergio Aso y Toño Bernal. Inicialmente, debíamos dar empaque a la parte aragonesa y, finalmente, acabamos tocando también en la lírica.

-Ha citado a Berna. Usted ha sido el director musical de la mayoría de sus espectáculos. Creo que, llegados a este punto, son incluso amigos personales...

-Más que amigos, somos casi familia. Nos conocemos desde que tenemos 14 años y he trabajado con él en todos los espectáculos, como director musical de la mayoría de ellos. Hay muchísima complicidad en lo artístico entre nosotros y nos conocemos bien. Cuando Berna levanta una pierna, sé cuando va a caer, cuándo tengo que estar ahí. Y a él, conmigo, le pasa igual.

-Y, ¿comparte su visión de la jota? Ese deseo de que sea algo vivo.

Sí. Al final, hay otros géneros, como el flamenco, que es de los más representativos en cuanto a la evolución, que han crecido de otra manera. Pero el flamenco y la jota, realmente, parten de muchas cosas en común. Cuando escuchas a La Niña de los Peines por bulerías, el acompañamiento se parece muchísimo a cosas que hemos oído. Hay palos del flamenco actual que son creaciones, porque ellos no han parado de crear. Y nosotros nos quedamos anclados durante décadas, aunque en los últimos años parece que las cosas están cambiando.

-Además de con Berna, ha tenido la oportunidad de trabajar con Saura.

Eso es una experiencia inolvidable e impensable. Estar ahí codo con codo, con un monstruo... En Iberia, hicimos una primera participación con él, con una música mía y coreografía de Berna. Jota, que vino después, fue también fruto del trabajo en la Expo 2008, en el audiovisual del Pabellón de Aragón. En ese rodaje fui director musical, intentando plasmar la visión que Carlos Saura tiene de la jota. Fue un aprendizaje total.

-El profesor que aprende, porque usted da clases en el Conservatorio Municipal de Música de Zaragoza.

Precisamente, lo que intento inculcar a mis alumnos, además de amor por la música, es humildad. La idea de que el aprendizaje siempre continúa.

-¿Cómo nació su pasión por la música?

A los 7 años quise tocar la guitarra y hasta que no tuve una, no paré. En la rondalla, me empecé a interesar por la jota, luego fui al conservatorio...

-Y ha acabado formando parte de muchas aventuras en grupos, ha recorrido el mundo como solista...

He tenido la suerte de poder tocar distintos palos, desde la música clásica, folclore, música moderna, jota… He hecho flamenco, con Miguel Ángel Remiro. He tocado mucho con Joaquín Pardinilla, que es mi otro medio hermano.

-Ha compartido escenario, como solista, con la Orquesta Sinfónica Pablo Sarasate de Pamplona, la de Cámara Amadeus de Moscú, la Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña. Y, como instrumentista, ha realizado giras tanto nacionales como internacionales…

En cuanto a la música clásica, he tocado en diferentes formaciones y por todo el mundo, sí. Siempre he intentado enriquecerme. H