La Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón ha iniciado una serie de trabajos arqueológicos en el yacimiento romano de 'Lepida Celsa', ubicado en la localidad de Velilla de Ebro.

Este yacimiento corresponde a la Colonia Iulia Uictrix Lepida pero también a la antigua ciudad ibérica de Kelse y es, quizás, la zona arqueológica de esta cronología más importante e interesante de la Comunidad Autónoma de Aragón.

Después de varios años en los que no se han podido programar trabajos arqueológicos en la zona, Patrimonio Cultural va a destinar un total de 36.000 euros a la continuación de la excavación de este importante yacimiento, que se suman a los 5.000 que anualmente se destinan a la limpieza y desbroce.

Los trabajos se iniciaron en la primera semana de octubre y dirige el equipo, en el que también participa Miguel Beltrán (que ha sido el director de las excavaciones realizadas hasta el momento), la profesora Paula Uribe. Se trata de que las campañas de excavación que ahora se inician puedan continuar manera periódica y con carácter anual.

Las actuaciones previstas para este año son las siguientes: Completar la excavación arqueológica de la Casa de Hércules, en la ínsula VII con el objetivo de garantizar su conservación y mantenimiento y posibilitar su inclusión en el discurso expositivo de esta importante ciudad romana; actuar sobre la pintura mural romana existente en las zonas excavadas de esa ínsula para garantizar su conservación y valorar posibles procedimientos expositivos, y analizar el estado actual de toda la señalética y los paneles de información existentes en el yacimiento, diseñar nuevos soportes y redactar los contenidos.

Se trata de una colonia romana fundada por Marco Emilio Lepido en el año 44 a.C., en las inmediaciones de una ciudad ibérica anterior, Kelse. Fue la primera fundación en el valle del Ebro de una Colonia Inmune de ciudadanos libres romanos. Tras caer en desgracia Lepido, hacia el 36 a.C., la ciudad cambió su nombre por el de Colonia Iulia Uictrix Celsa, latinizando el nombre de la antigua ciudad ibérica.

La vida de la ciudad fue relativamente breve, ya que hacia el 70 d.C. se abandonó, lo que ofrece una foto fija de la vida en los primeros momentos del imperio romano.

Las excavaciones arqueológicas realizadas en la década de los años 80 del siglo pasado permitieron reconocer una serie de elementos de gran importancia como la misma trama urbana; las calles aparecen empedradas y ordenadas siguiendo el relieve del terreno, con aceras a las que se abren las puertas de las casas.

Destacan varios edificios de gran interés, como la Insula I, también llamada como la casa de los delfines, con pavimentos de opus signinum de gran belleza. En la Insula II se encuentra un mercado con acceso directo desde la calle y edificios relacionados, como el primer pistrinum completo, o panadería, de época altoimperial documentado en Hispania. Posee todos los espacios necesarios, como la cámara de molienda, la sala de trabajo y modelado de la masa, la cámara de cocción, el área de almacenamiento y el espacio de venta al público.

La Insula VII se encuentra ocupada por tres casas, conocidas bajo los nombres de la Casa de Hércules, la Casa del emblema blanco y negro, y la Casa de la tortuga. En la casa de Hércules hay que destacar un importante conjunto de pintura mural romana junto con un imponente triclinio que se abre a un patio porticado con columnas.