Es una de las autoras que más conversación genera. Lucía Etxebarria presentó ayer en la Fnac de Plaza España su última novela, Selene y los cuatro elementos. Su proyecto más reciente, como no podía ser de otra manera, también ha generado multitud de comentarios, aunque la autora ignora los negativos: «Twitter no es la vida real». 

En primer lugar, porque Etxebarria no sale bajo un sello editorial. «La fórmula del crowdfunding tiene muchas cosas buenas», asegura la escritora, que siente que, además de permitir sacar el proyecto adelante, «se genera mucha más fidelidad con los lectores»: «La gente que ha aportado siente que el libro sale gracias a ellos». Un modelo de financiación que se dividía en dos categorías: la compra anticipada del libro y, también, la compra de los collares que la protagonista de la novela luce durante toda su aventura.

Selene encabeza un elenco de ocho mujeres y ocho hombres que viven una historia «basada en hechos reales». Una joven que comienza una relación como escort de lujo y, cuando quiere abandonar la situación, se da cuenta de que no puede. «Es un suceso mucho más común de lo que nos creemos», cuenta Etxebarria, que también alude así a la trata de menores y mujeres, una lacra demasiado presente en la sociedad moderna: «Los casos que saltan a la prensa solo son la punta del iceberg».

El libro es una reivindicación de la presencia de la mujer en los grandes papeles protagonistas. «Cuesta imaginar a una mujer protagonizando una novela negra», comenta Etxebarria, que ha planteado unos personajes femeninos que «no dependen de ningún hombre para salir adelante». Una presentación, la de mujeres activas que resuelven sus problemas, que Etxebarria ha creado para contrarrestar a los principales ejemplos de los autores clásicos: «En todas las grandes novelas de la historia, la mujer o se suicida o está deprimida». Una frase resume la novela: «Los hombres temen a las mujeres que no temen a los hombres». 

Inspirada en hechos reales y con una clara intención de remover conciencias, la novela de Etxebarria utiliza la ficción para alertar a sus lectores: «Siempre he defendido que la ficción es una forma perfecta de hacer que el lector reaccione frente a un tema». «La novela necesita de una atención activa del lector para funcionar», indica la escritora, que ve en esta recepción del público «una ventaja clara frente a otros géneros, como pueden ser las películas o las series de televisión». Selene y los cuatro elementos bebe, según su autora, de un tipo de periodismo que ella siempre ha admirado: «Me encanta el Nuevo Periodismo, esa inmersión que lograron en sus novelas gente como Tom Wolfe o Truman Capote». 

La novela de Etxebarria es también un golpe al mercado editorial español. «En este país escribir es sinónimo de llorar», lamenta la escritora, que ejemplifica lo que pasa en los despachos de las grandes editoriales gracias a dos de sus personajes: «Hoy es muy habitual que un influencer ponga la cara y haga un bruto, pero nada más». Un hecho que «desprestigia la profesión» y que no valora lo suficiente a los escritores, «que se encargan de corregir y hacer bueno ese texto original». Etxebarria, sin embargo, no cierra la puerta a la esperanza: «Nacen muchas editoriales que sacan cosas muy interesantes».