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LA VISIÓN DE LA CRISIS DEL PAPEL EN LOS PUNTOS DE VENTA

Libros a prueba de pandemias

El sector cerró 2021 como el mejor año de la última década impulsado por el alza de los índices de lectura

Una clienta hojea un ejemplar en una librería.

Una clienta hojea un ejemplar en una librería. / EL PERIÓDICO

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Rubén López

Rubén López

Zaragoza

La escasez y el encarecimiento del papel han puesto en jaque a las editoriales aragonesas, pero esa inquietud no traspasa por el momento las puertas de las librerías. Más bien al contrario, porque el sector cerró en 2021 el mejor año de la última década y las ventas también se mantienen a buen ritmo en el inicio de este 2022. Por supuesto, todas las fuentes consultadas coinciden en señalar que las librerías no sufrirán problemas de desabastecimiento.

«De momento no hemos apreciado grandes problemas ni retrasos en la llegada de libros. Quizá alguna editorial está ajustando más las tiradas, pero poco más», señala Paco Goyanes, de Cálamo. En este mismo sentido se manifiestan desde la librería París, donde indican que tan solo han sufrido alguna demora en las reediciones. «En Navidad nos pasó que la gente venía buscando una trilogía juvenil que tuvo mucho éxito y no la teníamos porque la reimpresión se retrasó dos meses», comenta César Muñío.

Desde el sector no se aprecia todavía una subida del precio de los libros, pero se reconoce que si la tendencia se mantiene y la inflación sigue por las nubes «acabará llegando». «Ojalá no se encarezcan, aunque si esto sigue así será inevitable. Eso sí, la subida será muy leve», señala Julia Millán, de la librería Antígona, también ubicada en Zaragoza. 

Todas esas posibles amenazas no acaban de inquietar a los libreros, que mantienen sus buenas perspectivas tras dos años pandémicos con ventas más que aceptables. De hecho, y según los datos de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), 2021 fue el mejor año de la última década con un incremento de la facturación respecto a 2019 de en torno al 15%.

«La verdad es que nos sentimos unos privilegiados porque el resto de sectores culturales han sufrido mucho más los efectos de la pandemia. Lo que más nos ilusiona y nos da esperanza de cara al futuro es que los jóvenes están volviendo a las librerías tradicionales al comprobar el valor añadido que aportamos», subraya César Muñío, de la librería París.

«Las ventas se han normalizado un poco y no son tan elevadas como en la época del confinamiento y en los meses siguientes, pero lo cierto es que no nos podemos quejar», apunta Paco Goyanes.

Sin duda, uno de los pocos datos positivos que trajo consigo el confinamiento es que mucha gente se refugió en los libros para escapar del drama de la pandemia. Y la gran noticia es que esos buenos hábitos de lectura se han mantenido después. Según el barómetro que publica todos los años la FGEE (este último relativo a 2021), el 67,9% de la población española lee libros y un 64,4% lo hace en su tiempo libre, unos porcentajes que no han dejado de subir en los últimos años.

Aragón se mantiene en el informa como la sexta comunidad con mayor índice de lectura de todo el país tras Madrid, País Vasco, Navarra, Cataluña y La Rioja. Como siempre, las mujeres siguen liderando las tablas y las librerías tradicionales se mantienen como el principal canal de compra de libros frente a internet. 

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