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El Periódico de Aragón

PREMIO CIUDAD DE ESTEPONA

Crítica de 'Buitrera': Unos antihéroes con mundo

Manuel Moya construye en ‘Buitrera’ una ‘road movie’ de jornaleros andaluces

La novela transita la Sierra de Huelva en plena posguerra, eso sí. EL PERIÓDICO

No es Buitrera una novela al uso en el sentido de que el lector entre desde la primera línea. Es una obra que hay que degustar y en la que hay que ir introduciéndose poco a poco, casi como el camino en busca de trabajo que realizan sus protagonistas.

Manuel Moya ha construido un libro (Premio de novela Ciudad de Estepona 2021) en el que cuenta tanto la construcción de esa especie de road movie en una España de la posguerra, de finales de los años 40 del siglo XX (con todo lo que ello conlleva) como la naturaleza y, sobre todo, el lenguaje que utilizan las personas que por las páginas deambulan y que no dejan de sorprender a un lector que, por muy ávido que sea, agradece que al final haya un glosario en el que se aclare el significado de algunos de los términos empleados.

Es Buitrera un claro ejemplo de una España rural costumbrista en un pasado lejano (para algunos no tanto) en la que se mezclan los jornaleros con la gente de poca monta, con las autoridades e incluso con los poderes fácticos que se toman la justicia por su propia mano ignorando lo que marca la ley. En las páginas se respira a la vez que lo hacen los personajes y es por eso que cuando uno se va adentrando poco a poco no en la historia (que queda clara desde el principio) sino en el mundo de los que habitan el libro, acaba disfrutando de la lectura como se hace con un plato recién cocinado con productos de alta gama pero de la tierra.

Viaje hacia la raya portuguesa

Es en ese punto al que se llega al detenerse en algunas de las historias de la novela cuando uno se percata de que el viaje hacia la raya portuguesa que realizan los jornaleros andaluces no es más que una manera de comprender el mundo, o lo que es lo mismo, una forma de mostrarnos el mundo desde diferentes puntos de vista donde crece, y de qué forma, la pluma de Manuel Moya.

Cada uno de los aventureros de esta road movie se puede interpretar, además, como un antihéroe que tiene poco que salvaguardar en la vida más que lo más preciado, su existencia y sus convicciones.

Y así, a través de unas bellísimas descripciones de una tierra fronteriza (ya saben que los que viven en lugares así vienen marcados por este hecho) y de un lenguaje, sobre todo, humano, Buitrera (no quiero desvelar nada pero el título, evidentemente, tampoco es casual en un mundo con tanto pájaro) va paseando por un entorno difícil, agreste y duro pero en el que se respira verosimilitud, algo que no es flor de un día y que convierten a Manuel Moya y a su novela premiada es un ejercicio literario por el que merece la pena transitar. Y para eso, justamente para eso, sirven premios como el Ciudad de Estepona, para poder redescubrir obras que merecen la pena y que quizá de otra forma podrían correr el riesgo de pasar desapercibidas. 

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