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El Periódico de Aragón

La Vela Puerca (actúa en Zaragoza): "Se puede ser contestatario sin ser un auténtico bajón"

La banda uruguaya toca este martes (21.00 horas) en la sala Oasis de la capital aragonesa

La Vela Puerca está de gira por España y presenta en Zaragoza su nuevo álbum, ‘Discopático’. GALLO BLUGUERMANN

Están acostumbrados a llenar estadios en casi toda Latinoamérica y sobre todo en su país, donde son una auténtica referencia. Los uruguayos La Vela Puerca desembarcan este martes a las 21.00 horas en la sala Oasis de Zaragoza, donde presentarán su octavo álbum de estudio, Discopático. Será un concierto menos multitudinario que el que ofrecieron por ejemplo el pasado 2 de abril en Montevideo ante 25.000 personas, pero seguro que será igual de intenso. «Salir a tocar a otros países nos viene muy bien para la salud mental de la banda. Es muy aburrido ser los Rolling Stones todo el tiempo», indica entre risas el cantante y líder del grupo, Sebastián Teysera, en la entrevista concedida a este diario.

¿Tenían ganas de volver a girar por España?

Venimos con muchas ganas porque llevamos tres años sin tocar en España, aunque en Zaragoza no hemos estado desde 2008. Hemos preparado un concierto de 26 canciones en el que pasearemos por todos los clásicos de los discos anteriores y en el que tocaremos seis temas del nuevo disco. Para nosotros también es un misterio tocar en vivo las nuevas canciones y queremos ver cómo reacciona el público.

Siempre han apostado por una propuesta musical con mucho ritmo pero con letras con contenido y mensaje. ¿El reto es que sus conciertos sean una fiesta? 

Sí, esa ha sido siempre la idea. Intentar que las letras tengan contenido y que logren emocionar y reflexionar de alguna forma. No desde el punto de vista de ser dueño de la verdad y sin ninguna bandera, pero sí con la intención de decir algo que no sea banal. Y siempre pensando en los directos, para que sean divertidos y la gente se olvide durante dos horas de los pesares de la vida.

"Al principio no sabíamos tocar ni el timbre, por eso empezamos haciendo ska"

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Ya han contado en alguna ocasión que esa idea de mezclar la reivindicación con la fiesta y el baile estuvo influenciada por la aparición de Mano Negra.

Por supuesto. Cuando acabó la dictadura en Uruguay, las bandas que fueron surgiendo eran todas muy pospunk, muy oscuras y densas. Y cuando vino Mano Megra a Montevideo en 1992 nos dimos cuenta de que uno puede ser contestatario y decir cosas sin que sea un auténtico bajón. Se puede decir lo mismo desde la fiesta y que la gente lo pase bien en el concierto y dejé ahí toda su energía positiva.

Cuando formaron la banda no hacía tanto que Uruguay había salido de una dictadura. ¿Eso también influyó en buscar cierta reivindicación en las letras?

Sí, pero sin ser dueño de la verdad como te decía antes. Nosotros hacemos más bien una reflexión filosófica de todo lo que ha sucedido en nuestro país y en otros. Pero claro, al final todo influye. Además nosotros vivimos todo aquello en la adolescencia y eso te marca un poco. En Uruguay no quedó ni un solo músico durante la dictadura. Todos se exiliaron y hubo que rearmarse musical y culturalmente. Tener una banda es una gran oportunidad para poder comunicar lo que sientes con respecto a todo lo que has vivido.

"Nosotros hacemos más bien una reflexión filosófica de todo lo que ha sucedido en nuestro país y en otros"

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En sus primeros discos apostaban más por el ska y luego han ido tendiendo más hacia el rock.

Sí, porque al principio no sabíamos tocar ni el timbre (risas). Como no somos músicos de estudio, el ska y el reggae eran estilos que se adaptaban bien a nuestra técnica. Cuando ya empezamos a tocar un poco más y dominamos los instrumentos se nos empezó a abrir el espectro musical. Siempre nos ha inquietado mucho explorar con la música para ver hasta dónde podíamos llegar. Por eso empezamos a hacer canciones más roqueras con secuencias de acordes más extrañas. Luego también cambiamos nuestra forma de cantar. Introdujimos la primera persona, que hizo que sintiéramos que nos desnudábamos de alguna forma. Todas esas cosas que seguimos descubriendo a día de hoy.

¿Y ahora hacia dónde se quieren dirigir? ¿Cómo han concebido este disco?

Este álbum tuvo un proceso compositivo bastante particular porque fue nuevo para nosotros. Habitualmente, todos nuestras canciones nacen de una melodía que luego se pasa a una secuencia de acordes y después vamos vistiendo la canción con toda la banda. Pero estos nuevos temas han nacido de líneas de bajo, por lo que el peso rítmico ya era muy relevante desde el principio. Luego hemos ido sumando la batería y la guitarra pero con el bajo mandando. Por eso nos ha quedado un disco más soulero y bailable, que era lo que queríamos. Después de todo lo que ha pasado con la pandemia queríamos transmitir esa idea de que tampoco hay que llorar tanto. Como siempre decimos, no hay mal que por bien no venga y creemos que, más allá de toda la incertidumbre, la humanidad ha aprendido muchas cosas con esto. Sobre todo a levantar un poco el pie del acelerador. Por eso quisimos hacer un disco bailable pero no con ska porque ya tenemos 48 años (risas). El desafío a nivel de composición fue importante y lindo.

"La idea era que estés lavando los platos y que de repente empieces a mover la patita y que digas, ‘¿por qué estoy moviendo el pie si estoy cantando que el mundo es una mierda?’"

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Pero las letras no tienen nada de bailable.

Claro. La idea era que estés lavando los platos y que de repente empieces a mover la patita y que digas, ‘¿por qué estoy moviendo el pie si estoy cantando que el mundo es una mierda?’. 

Con esa premisa han logrado traspasar fronteras.

Nunca llegamos a imaginar nada de esto al principio. Desde que La Vela nació como banda nunca logramos proyectarnos más de una semana. No sabíamos lo que podía pasar en dos semanas. Y desde esa manera tan inocente y lúdica hemos logrado ser los mismos que los que empezamos hace 27 años.

¿Tenemos Vela Puerca para rato?

Haber superado el parón de la pandemia es muy buena señal. Cuando dimos el primer concierto tras dos años sin tocar me di cuenta enseguida de que el proyecto seguía igual de vivo que siempre y que la esencia no se había perdido. Por eso creo que vamos a seguir jugando a la música, aunque tampoco nos gusta proyectarnos en el tiempo.  

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