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MÚSICA AL RASO

Crítica de Javier Losilla del concierto de Frente Cumbiero y Ana Tijoux: Denle otra oportunidad a la cumbia

La chilena y los colombianos trajeron las músicas americanas al Jardín de Invierno de Zaragoza

Ana Tijoux cerró la velada del jueves en el Jardín de Invierno de Zaragoza.

Ana Tijoux cerró la velada del jueves en el Jardín de Invierno de Zaragoza. / MARCOS CEBRIÁN

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Javier Losilla

Javier Losilla

ZARAGOZA

América (no entera, claro) combatió contra el calor el jueves en el Jardín de Invierno de Zaragoza, dentro de la programación Música al raso. Bueno, no América en puridad, sino sus músicas. La de la chilena Ana Tijoux, por ejemplo, soberbio paradigma de lo que podríamos llamar rap latino, aunque su propuesta va más allá de los patrones clásicos del estilo. Ana es una artista de música abiertas y letras comprometidas con la historia y el presente de su país, además de prestar atención a desmanes sociales varios. Actúa con grupo (teclados, bajo de seis cuerdas y batería), detalle que siempre es de agradecer, y su fuerza en el escenario es contagiosa.

El jueves le costó centrarse tres canciones ('Mi verdad', 'Vengo' y 'Shock'), pero cuando llegó la brutal '1977' el concierto pegó un subidón parecido al del termómetro. Así, a partir de ahí, piezas como 'Sacar la voz', 'Cacerolazo', 'Antipatriarca', 'Antifa Dance', 'Pa qué', 'Somos sur' y 'Calaveritas' discurrieron potentes y sinuosas. Un puñado de canciones, en definitiva, en las que vibran ritmos y palabras; los primeros, picoteando en referencias variadas; las segundas, dibujadas con precisión brillante por una voz y un estilo tan propios como atractivos en un ejercicio notable de construcción-deconstrucción.

Le costó centrarse tres canciones ('Mi verdad', 'Vengo' y 'Shock'), pero cuando llegó la brutal '1977' el concierto pegó un subidón parecido al del termómetro

La banda colombiana Frente Cumbiero, liderada por Mario Galeano, también miembro de Ondatrópica y Los Pirañas, abrió la velada. Formación instrumental (electrónica-teclados, bombardino y saxo clarinete), lo suyo es la cumbia instrumental, periférica y bastarda, repleta de psicodelia, free-jazz, fanfarria y otras especias. Una especie de tropicanibalismo sonoro muy revulsivo. Lástima que el sonido (escaso) no acompañase el esfuerzo del grupo por hacer que los espectadores bailasen desafiando al termómetro. Se perdieron detalles, y en un recinto tan amplio como el Jardín de Invierno la cosa se escuchaba más como un run-run que como una oferta poderosa y divertida.

Se perdieron detalles, y en un recinto tan amplio como el Jardín de Invierno la cosa se escuchaba más como un run-run que como una oferta poderosa y divertida

De manera que disfrutamos a medias de canciones como 'La era del gigahertz', 'La bocachico', 'Método de la cera perdida', 'Cumbia del monte Fuji', 'Por sacar un sonido a la calle me quiere meter preso', 'Motines de tigre'… En fin, tal vez la próxima podamos disfrutar en todo su esplendor de la vigorosa recocha cumbiera de los del Frente.   

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