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El Periódico de Aragón

Música

Guardando las distancias: Respirar para poder rapear

El artista necesita parar el ritmo para pensar esa nueva reinvención que seguro necesita

Kase.O en el último concierto que ofreció en el Príncipe Felipe. Ángel de Castro

Cuando Kase.O decidió poner un punto y seguido a su proyecto de Jazz Magnetism allá por el año 2011, todo el mundo pensó que era porque Javier Ibarra se traía entre manos algo muy bueno para sacar en solitario. La realidad es que pasaba el tiempo y poco se sabía del MC, de vez en cuando llegaban ecos de que estaba viviendo en Colombia pero ni rastro de nuevas canciones ni de apariciones mediáticas. Luego se ha sabido que el MC zaragozano atravesó por una de sus peores crisis vitales y creativas hasta el punto de que estuvo muy cerca de mandarlo todo muy lejos. Regresó cuatro años después con aquel maxi 'Previo' que ya fue un aviso de que su vuelta estaba muy cerca y no iba a dejar indiferente a nadie.

Y así fue. El resto es historia viva de la música, 'El círculo' no solo fue un verdadero puñetazo en la mesa de demostración de quién es seguramente el mejor MC que ha dado este país sino que se puede decir que cambió la realidad del hip hop en este país y, por supuesto, la trayectoria de Kase.O. Ya no era solo aquel chico que se sentía muy cómodo rapeando sin pelos en la lengua y al que le costaba adaptarse a otras música. El nuevo Javier Ibarra era un artista con mayúsculas que coqueteaba con otros género y al que, sobre todo, le sentaba muy bien el nuevo traje que él mismo definía como desnudo del superhéroe que había vendido hasta entonces.

Llegó el momento de llenar pabellones, meter miles de personas (algo que no consiguieron ni los Violadores del verso en su mejor momento) y protagonizar una gira espectacular. Tentado de vivir otro periodo de retiro, su gente más cercana le dijeron que de eso nada y que se pusiera a idear su siguiente paso. De ahí salieron los 'Divertimentos' con los que dejó claro que la vieja escuela sigue ahí sin cerrar la puerta a los nuevos sonidos... y, también, el regreso de Jazz Magnestism al cumplirse 10 años de su estreno. Volvieron las giras de festivales, los grandes conciertos, los abrazos de público, los aplausos que te hinchan el ego si no eres capaz de controlarte, las rondas de entrevistas...

Pero, como todo tiene un tope y una fecha de caducidad, nuevamente Kase.O se ha visto en la necesidad de parar. Y para que no se le eche tanto de menos ha decidido anunciarlo con meses de adelanto. Necesita parar ese ritmo vertiginoso de conciertos para recuperarse y quizá, pensar esa nueva reinvención que todo artista inquieto (cualidad que le recorre de arriba a abajo a este chico de La Jota) necesita cada cierto tiempo.

Su anuncio creó cierto alarmismo quizá exagerado yendo más allá de lo que iban los tres tuits con los que publicó su decisión. No es una retirada, es un parón indefinido de sus actuaciones en vivo (entendemos que, por ejemplo, 'Divertimentos' seguirán saliendo) y, aunque avisan desde su entorno que será un parón bastante largo, los que seguimos sus pasos ya estamos con los dientes largos esperando con qué nos deleitará dentro de dos, tres, cuatro o cinco años. Quizá sea lo de menos, ya saben, como lo de llegar a Ítaca. Porque El gordo que la pisa bien sigue en muy buena forma y estoy seguro que esto solo es un parón técnico para firmar un final de gira (aún le quedan conciertos hasta marzo) espectacular (tener el descanso en el horizonte suele ser también una gran fuente de gasolina para echar el resto) y, sobre todo, un futuro todavía más abrumador. Javier, te has ganado tu descanso. Vuelve cuando lo necesites.

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