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NOVEDAD EDITORIAL

Manuel Vilas: "La vida no tiene retórica, por eso huyo de ella en mi poesía"

El escritor aragonés publica 'Una sola vida', una reedición de su obra poética junto a algunos poemas inéditos

El poeta y escritor Manuel Vilas (Barbastro, 1962), este lunes en el hotel Palafox de Zaragoza, poco antes de presentar ‘Una sola vida’ en la librería Antígona. ANDREEA VORNICU

Manuel Vilas cumplió el pasado mes de julio 60 años, una cifra que sacudió al escritor barbastrense y que le ha hecho mirar el mundo con otra perspectiva. Tanto que incluso se ha sentido preparado para realizar una antología diferente de su obra poética. El resultado es 'Una sola vida' (Lumen), un poemario en el que el autor de 'Ordesa' recopila sus poesías (algunas retocadas para la ocasión) e incluye una treintena de poemas inéditos.

En esas nuevas poesías, Vilas apuesta aún más por su ya característico «lenguaje sencillo y cercano» e incluso deja que la actualidad permeabilice en su obra. De hecho, en uno de esos poemas aborda la invasión de Ucrania por parte de Rusia. «La poesía puede contar y narrar igualmente hechos históricos», subraya un poeta que lleva años huyendo de la retórica: «Todos mis poemas son absolutamente comprensibles. Y eso para mí es muy importante. La retórica en literatura no me gusta porque la vida no tiene retórica. Por eso huyo de ella en mi poesía».

En este sentido, Vilas considera que la solemnidad «ha acompañado mucho a la poesía española» durante siglos. «Es una poesía muy grave, heredera de la francesa que también era así a diferencia de la inglesa, más meditativa, realista y autobiográfica. En España se dio un giro con dos poetas fundamentales: Luis Cernuda y Jaime Gil de Biedma, que avanzaron en una poesía de la que yo me siento heredero y que apuesta por un lenguaje sencillo y cercano», reflexiona el barbastrense, que este lunes ha presentado 'Una sola vida' en la librería Antígona de Zaragoza.

"En la familia encontramos el amor incondicional. Sin ese amor es difícil vivir en esta vida"

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Su nuevo poemario es también un recordatorio de la fugacidad del tiempo y una invitación a vivir la vida. «El capitalismo nos ha acostumbrado a que cuando se desgastan las ruedas del coche te ponen otras nuevas y que cuando se te acaba una botella de agua el camarero te sirve otra. Pero con la vida eso no ocurre. La agotas y no hay más», subraya. Un mensaje que en su opinión es necesario recordar. Y más en estos tiempos en los que los mensajes del miedo están a la orden del día. «La política no tiene derecho a quitarte las ganas de vivir. Te puede prevenir de problemas económicos y sociales, pero de ahí a arruinarte la fiesta de la vida... Hay mensajes políticos que son muy catastrofistas y eso puede hacer que la gente pierda el entusiasmo por la vida, y eso no puede ser. Por eso el mensaje que intento trasladar en este libro es incluso revolucionario. Le digo a la gente que pase lo que pase el amor a la vida es lo más importante y eso no está bien visto últimamente. El mensaje que está calando ahora es que tienes que cargar sobre tus hombros con todas las desgracias universales de todo tipo hasta reducirte a la miseria y eso no puede ser», reflexiona.

Una obligación moral 

Por todo ello, Vilas considera que en su poesía hay también buenas dosis de desobediencia. «Yo soy muy desobediente y este es un libro lleno de poemas que hablan de la desobediencia, porque uno no debería obedecer cosas que supongan una denigración de su vida particular. A mí si me ordenan cosas que me van a llevar a una vida triste desobedeceré siempre y creo que es una obligación moral desobedecer cuando quieren envilecer tu vida», señala el poeta nacido en Barbastro en 1962.

En este sentido, Vilas lamenta que «cada vez somos más rebaño». «No sé por qué lo somos tanto y en este país especialmente. Un ejemplo de ello lo vemos todos los días ahora en el transporte público. Usar las mascarillas es absurdo, va contra la inteligencia natural de cualquier ser humano. Vas a un concierto y no es necesario llevarla pero en un bus te pueden multar. Eso no es normal y lo más increíble es que mucha gente al obedecer eso piensa que es un ciudadano ejemplar y no es así porque si renuncias a tu inteligencia natural nunca vas a ser un buen ciudadano», lamenta Vilas, que opina que la pandemia «aún nos ha hecho más rebaño».

"Este es un libro lleno de poemas que hablan de la desobediencia"

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Realizar esta recopilación de su obra poética también ha permitido a Vilas enfrentarse a su pasado y advertir que ahora algunos de esas poesías las habría escrito de otra manera. «El poeta que era antes también me gustaba. De hecho, hay cosas que me gustan mucho. Antes era más rebelde, más salvaje, y ahora soy más melancólico y moderado como les ocurre a casi todos los seres humanos», indica un poeta que asegura buscar cada vez más «la precisión, la sencillez y la verdad» a la hora de escribir. «Intento decir algo que sea verdad y aspiro a darle a la gente una reflexión que les sirva, porque cuando alguien te dice algo que es verdad esa persona te está haciendo un favor, te da una herramienta útil para entender la vida», indica el autor oscense.

Eso es precisamente lo que hizo en 'Ordesa', un libro mayúsculo en el que se sumergió en su historia familiar. «'Ordesa' me persigue siempre y está bien que sea así. Es un libro que ha ayudado a la gente y eso es importante para mí», subraya Vilas, que reconoce que la familia es un tema central en su obra: «La familia es el lugar donde los seres humanos encuentran el amor incondicional. Sin ese amor es muy difícil vivir en esta vida. Si un ser humano no experimenta alguna vez ese amor incondicional yo creo que va a pasar por el mundo sin saber qué es ser humano de verdad. La relación de un padre con sus hijos es uno de los grandes misterios de la condición humana y seguirá siendo así dentro de miles de años».

Su propia muerte

En Una sola vida, Vilas repasa los pasos que ha dado en estas seis décadas y para ello ha dividido el poemario en siete bloques, en concreto en los siete días de la semana: lunes (juventud y rebeldía), martes (un hombre de 40 años), miércoles (un número de teléfono), jueves (la alegría), viernes (la historia), sábado (el poeta de 50 años) y domingo (Todos los colores del mundo). «Quería trasladar el lector la dimensión del tiempo de una manera muy concreta. El tiempo como concepto abstracto no te implica, pero una semana sí lo hace porque es un tiempo real y concreto».

Vilas cierra el capítulo domingo con su propio fallecimiento, porque «la muerte es humillante y si tú te la inventas es menos. El haber hecho comedia sobre mi muerte hará que no sea tan humillante». Unas palabras con las que confirma el sentido del humor que transita en muchos de sus versos. «Tendría que haber una indemnización por hacerse viejo», apuntilla con guasa Vilas, que actualmente se encuentra inmerso en la escritura de su nueva novela tras las más recientes: 'Ordesa' (2018), 'Alegría' (2019) y 'Los besos' (2021).

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