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El Periódico de Aragón

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La crítica de Javier Losilla: Tomatito, en el fértil huerto del flamenco

El guitarrista actuó el lunes en el Teatro Principal de Zaragoza

Tomatito, en el recital que ofreció el lunes en el Teatro Principal. ANGEL DE CASTRO

Sale Tomatito al escenario, saluda por bulerías y arde el patio. El flamenco y el de butacas, repleto de seguidores del guitarrista. Sale acompañado por José del Tomate, su hijo y también guitarrista; Israel Suárez Piraña, percusionista que hace hablar, cantar e incluso bailar al cajón, y Kiki Cortiñas y Morenito de Illora, voces y palmas. Sale Tomatito con esa timidez que ya nunca le abandonará y de la que solo escapa cuando arranca las notas al instrumento. ¡Y cómo las arrebata!

Tomatito hace un truco que en realidad no es tal, pero que despista mucho: comienza a tocar como si pulsara las cuerdas a medias, como si fuera un principiante. Pero sigue adelante y ese titubeo, que, insisto, no es tal, se transforma en un torrente arrollador de vibraciones flamencas. Las bulerías son un campo en el que Tomatito se permite sembrar y arrancar a placer, improvisando aquí y allá y dejando volar su gozosa imaginación. 

Pero ojo, porque con idéntica actitud y soltura se suelta por alegrías (espectaculares), tangos… Y más: a Paco de Lucía dedicó la balada 'Too Much Love', pieza que grabó con el pianista Michel Camilo, y en la que el lunes introdujo un guiño a 'Entre dos aguas'. Fue eso antes de que su retoño José del Tomate (¡caray con el muchacho!), con un toque de sabor añejo y colorido muy diferente al de su padre, bordase una pieza de El Niño Miguel (1952-2013), guitarrista emparentado con su familia. Y antes de que, con todo el grupo, armase una vibrante revisión de 'La leyenda del tiempo', y antes de una poliédrica pieza en la que enredó bolero, flamenco y blues.

Tomatito, vibrante; Tomate, profundo; Piraña, rompiendo costuras, y Kiki y Morenito, apoyando con las voces y el compás facturaron un concierto de esos que sales creyendo que te encuentras a punto de comenzar el fin semana en vez de estar apurando un fatigoso lunes. "En la redonda encrucijada seis doncellas bailan", escribió Lorca sobre las cuerdas, en 'Adivinanza de la guitarra'. En las manos de Tomatito esas doncellas transmutan en traviesos y bulliciosos duendes. ¡Y cómo!

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