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El Periódico de Aragón

CONTRACORRIENTE

Carlos Mazo (arqueólogo): «Los conocimientos técnicos de otras épocas son sorprendentes»

Profesor de la Universidad de Zaragoza, dirige en Caspe el curso de Arqueología Experimental

Carlos Mazo dirige los cursos de Arqueología Experimental. Ángel de Castro

¿Qué es la arqueología experimental?

La arqueología en sí es una herramienta intemporal para obtener información sobre los seres humanos. La arqueología experimental es una variante, una disciplina multiforme que sirve para propósitos varios, pues puede aplicarse al campo de la investigación, ya que ayuda a formular hipótesis referidas al campo de la tecnología y luego contrastarlas; y también al campo de la divulgación del conocimiento, como es el caso de los cursos de Caspe.

¿En qué consiste esencialmente?

Consiste en reproducir procesos técnicos de todo tipo a través de los medios que se usaban en su momento. Es una forma muy directa de acercarse al pasado, de sumergirse en él, ya que eres tú quien elabora las piezas. No es igual contarte qué era un bifaz que hacerlo tú, que extraigas las lascas, que conformes un volumen… Hacemos réplicas realistas. No utilizamos absolutamente ningún material que no esté contemplado. Lógicamente, en el campo de la cerámica hoy los tornos son eléctricos, pero nada más. Por ejemplo, hoy se hacen reproducciones de herramientas líticas con percutores de cobre, pero nosotros los utilizamos de piedra, tal y como eran entonces. Lo que nos interesa es el proceso.

¿Reproducir esas piezas de hace siglos o millones de años ayuda a conocer mejor nuestra sociedad?

Los humanos dependemos de las herramientas, de nuestro desarrollo cultural, y los cursos ponen de manifiesto cómo se ha ido produciendo ese desarrollo. De ahí que sí que ayuden a ver cómo hemos llegado hasta aquí. Sorprenden los conocimientos técnicos que ya se tenían en otras épocas, incluso hay piezas que son muy difíciles de reproducir. Asombra la maestría en la época prehistórica con algunos trabajos de sílex, por ejemplo en las dagas danesas, en las que vemos una pericia monumental, son auténticas obras de arte.

El curso de este año se centra en la ‘terra sigillata’ y en el azulejo de arista mudéjar. Dos técnicas cerámicas muy diferentes y alejadas en el tiempo ¿Por qué?

Bueno, ha habido cursos en los que se han abordado piezas prehistóricas que distaban de sí miles de años, mucho más que entre los romanos y la etapa musulmana. Pero es verdad que son dos cerámicas muy alejadas cronológicamente, aunque tienen un nexo común, ya que ambas producciones son a molde. Además, contamos con tres de los ceramistas más destacados de esta tierra para impartir los cursos, auténticos especialistas en cada una de las dos etapas, como son Javier Fanlo, Fernando Malo y Alfonso Soro.

¿A quién va dirigido el curso?

En principio el curso está orientado a los alumnos de la universidad, pero desde hace años viene gente muy variada y de toda España; muchos de ellos profesionales tanto de la cerámica como del campo de la difusión arqueológica. Además, invitamos de forma altruista a los colegios de Caspe y a grupos de gente de diversidad funcional.

¿Por qué es tan apasionante el pasado?

El pasado es atractivo porque siempre nos ha interesado conocer nuestros orígenes y cuáles han sido las formas de vida de las gentes que nos precedieron; cómo superaron las dificultades y se desarrollaron. La existencia es un pulso, una adaptación. Es atractivo ver cómo hemos sido capaces de superar la entropía del medio físico a lo largo de los tiempos.

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