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NOVEDAD EDITORIAL

José Ovejero: "Me he sentido incómodo al escribir este libro; sin duda, es mi obra más personal"

El escritor madrileño ha presentado en Zaragoza su nuevo libro de relatos, 'Mientras estamos muertos'

El escritor madrileño José Ovejero, este viernes en Zaragoza antes de presentar su nuevo libro de relatos en Cálamo ANDREEA VORNICU

El escritor José Ovejero siempre había delimitado de forma clara las fronteras entre su vida y su literatura. Nunca había dejado que sus recuerdos y su yo más personal impregnaran su escritura e incluso su poesía ha sido siempre «muy poco autobiográfica», como él mismo reconoce. Esto ha cambiado en su último libro de relatos, Mientras estamos muertos, en el que el autor madrileño ha dejado que su vida y sus recuerdos se adueñen de las páginas que iba escribiendo hasta llegar al género de la autoficción, algo que no surgió de forma consciente.

«Durante dos años estuve escribiendo una especie de diario sobre mi padre, enfermo de Alzheimer. Me dediqué a narrar mis recuerdos relacionados con él y de ahí salió el primer cuento de este libro, que fue tirando de los demás. Eso sí, tenía claro que no quería escribir un diario ni mi intimidad, sino construir relatos alrededor de eso», explica Ovejero, que incide en que hasta ahora siempre había firmado obras fundamentadas en la imaginación «con historias inventadas».

El resultado tras este cambio es 'Mientras estamos muertos', su libro «más personal», según reconoce él mismo. «Incluso más que mi poesía», subraya. Con todo, Ovejero no se dedica en su último título a contar su vida sino la historia de una familia de clase obrera, como tantas otras, que va progresando en los años opresivos del tardofranquismo. Así, y con una mirada original que rompe las convenciones del género, Ovejero habla de tensiones familiares, de violencias silenciosas, del deseo de escapar a las limitaciones de clase y también del amor.

"Escribir un buen relato es tan difícil como escribir una buena novela"

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«Con este libro he reflexionado sobre cómo influye ser de una familia que siempre ha querido progresar y en el fondo escapar de su condición de clase obrera. Al final, eso significa no tener raíces porque si te quieres ir es que no arraigas. Tras escribir este libro volví consciente de que eso ha sido en buena medida mi vida: no querer echar raíces en casi ningún sitio y en casi ninguna relación hasta hace un tiempo», reflexiona Ovejero, que ayer presentó su nueva obra en la librería Cálamo de Zaragoza.

Para el autor madrileño, que nació en el barrio de Vallecas, escribir 'Mientras estamos muertos' y sumergirse en sus propios recuerdos no ha sido una experiencia agradable. «Me he sentido incómodo escribiéndolo, imagino que por eso he preferido siempre usar la imaginación en mi literatura y he utilizado máscaras. Cuando interrogas a tu propia biografía siempre hay situaciones embarazosas y turbias, aunque cuando te pones a escribir son esos momentos los que te atraen», reconoce Ovejero, que no comparte para nada eso de la literatura como terapia: «En mi opinión escribir de ello hace que duela más porque te vuelves más consciente, aunque es una forma de autoconocimiento».

En ese viaje, Ovejero ha creado un juego de espejos en el que no se refleja tanto el autor como el lector: «Al final es de lo que se trata, que el que te lee encuentre un mundo que también es el suyo».

El germen del libro

Como muchas de sus novelas, 'Mientras estamos muertos' también surgió de una imagen primigenia. En este caso, la de un chico que va a disparar a un perro porque su padre se lo dice (Ovejero prefiere no aclarar si él es ese niño). De esa escena nació el primer relato y éste fue tirando de los demás: «Fueron surgiendo como si fueran capítulos. De hecho, hay quien dice que este libro es casi una novela porque está todo entrelazado».

Su anterior título de relatos, 'Mundo extraño', se llevó el Premio Setenil al mejor libro de cuentos publicado en 2018 en España, un título que según Ovejero le sirvió mucho para afrontar este último. «En ese libro decidí darme absoluta libertad, jugar con cada historia y hacer cuentos alejados de los cánones. Y eso me sirvió mucho en el último».

Convencido de que «escribir un buen relato es tan difícil como escribir una buena novela», el madrileño considera que hay un ingrediente fundamental para firmar un buen cuento, «prescindir del efectismo». «Nos hemos acostumbrado a esos relatos con final impactante y hay cierto auge, pero la sorpresa es una emoción banal, se pasa enseguida y no deja ningún tipo de huella. Si hay grandes relatos con final sorpresa es porque todo lo que lleva hasta ahí es impresionante. Pienso en algunos de Borges, Cortázar o Silvina Ocampo. Ser ocurrente mata la literatura y la creación», asevera.

Tras publicar en 2021 su última novela ('Humo'), Ovejero ya está inmerso en otra «alejada del género de la autoficción», advierte. 

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