Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Uno de los festivales más icónicos de Aragón

El arte urbano revitaliza el barrio zaragozano de Santa Isabel

El Asalto concluye este domingo su 17ª edición dejando un callejero mucho más luminoso que el que encontró

El barrio de Santa Isabel acoge desde esta semana murales que revitalizan sus paredes, como este del estadounidense Zane Parter.

El barrio de Santa Isabel acoge desde esta semana murales que revitalizan sus paredes, como este del estadounidense Zane Parter. / ANDREEA VORNICU

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

El barrio Santa Isabel de Zaragoza ya no parece el mismo... Para bien. De hecho, para muy bien. Y es que el Festival Asalto, en su décimo séptima edición, ha dotado de luz y color las fachadas más desgastadas, los lugares más visibles e incluso la cancha de baloncesto de su instituto. Como viene siendo costumbre desde 2005, artistas del panorama local, nacional e internacional han dedicado toda la semana a revitalizar algunas de las zonas más castigadas del barrio con sus brochas, pinceles y sprays. Ocho intervenciones que, salvo alguna excepción, podrán visitarse, ya en su versión final, desde este domingo, si bien es cierto que durante toda la semana los vecinos e interesados han podido acercarse a los diferentes espacios para seguir el progreso artístico, algunos de ellos de forma guiada a través de unas visitas que ofrecía –y ofrece todavía en la jornada dominical– el propio festival.

Para algunos artistas, como el estadounidense Zane Parter o el andaluz Murfin, es su primera vez en el Asalto. Una experiencia que, dicen, supone una enorme satisfacción. Así, Prater explica a este diario que "es genial que haya gente que aporta dinero y su energía para gestionar eventos así". Del mismo modo, expone el artista, natural de Colorado pero residente en Barcelona desde hace seis años, "el arte urbano es capaz de cambiar el espacio público". "Es muy agradable dar luz y vida a las paredes", añade Zane Prater.

Murfin, por su parte, reconoce con entusiasmo que para él es "una pasada" participar en el Asalto. Haciendo una analogía futbolística, el andaluz asegura que esta oportunidad es "como si te llama el equipo al que has seguido durante toda tu vida". Nacido en Linares hace 28 años, Murfin comenzó a grafitear a los nueve años, y en este lapso de tiempo ya ha avistado importantes cambios en la percepción social. "Antes te decían que estabas haciendo el gamberro, y no se consideraba como algo artístico ni de broma", recuerda, a la par que prosigue: "Gracias a festivales como este, que son muy necesarios, no solo se logra cambiar eso, sino que además se consigue educar". Cualidades estas que, tal y como subraya el creador linarense, consiguen "que haya gente de a pie que lo valore, e incluso empiece a indagar por internet y se enamore de este mundo".

Temática variada

En el caso de Zane Prater, su objetivo con su mural es poner el foco "en la conexión que tenemos con la naturaleza y con el campo, tan necesaria para sostener la sociedad. Me gustaría que hiciésemos una autorreflexión sobre eso". Murfin, en cambio, se ha centrado en la historia del barrio, algo que ya hizo en la muestra 'El color de lo público', que estuvo disponible en el Centro de Historias de la capital aragonesa como previa de esta nueva edición del Asalto. "En la exposición hice un recorrido abstracto por la historia del barrio, yendo desde el blanco y negro hasta el color. Ahora, mi idea es la misma, pero incorporando dos partes figurativas", explica. Ambas figuras, que todavía habrá que esperar para ver terminadas –previsiblemente hasta mediados de semana, ya que fue el último artista en llegar y se trata del mural más extenso del festival–, representan, por un lado, "a mi visión de Santa Isabel, como persona" y, por otro, en la parte derecha de la obra se podrá apreciar "el retrato de una mujer de espaldas pintando. Además de reflejar la actualidad del barrio, que alberga este año el festival, es un pequeño homenaje a todas aquellas mujeres pintoras a las que ni si quiera se les dejaba firmar sus cuadros".

Murfin, en su grúa pintando uno de los murales del barrio, junto a las Bodegas Perdiguer.

Murfin, en su grúa pintando uno de los murales del barrio, junto a las Bodegas Perdiguer. / ANDREEA VORNICU

Aragón, por su parte, también tendrá su cota de protagonismo. Diego Vicente, natural de Alagón, participa por tercera vez en el Asalto. Su tarea este año es dar color a la cancha del recreo del CPI El Espartidero. Y lo ha hecho con una idea muy clara y ligada a la tierra: "Me he inspirado en el primer verso de 'Aragón', de Labordeta: ‘Polvo, niebla, viento y sol’. Son cuatro elementos que forman el paisaje de mis recuerdos". Los otros cinco artistas de esta edición son el australiano Kyle Hughes–Odgers, Isa Nieto, la zaragozana Noemí Calvo, la uruguaya Nulo y Txemy, nacido en Chile pero de origen canario, afincado en Barcelona desde 2001.

Actividades participativas

Con todo, no son los murales el único atractivo del Asalto 2022. Durante los diez días que ha durado el festival, uno de los objetivos más evidentes es el de acercar el arte urbano a todos los públicos. Por ello, se han programado durante todo el fin de semana actividades participativas para todos los públicos que incluyen talleres, espacios de libre creación, un mural participativo e incluso una sección, 'Pintando palabras', en la que algunos artistas aragoneses recrean cartas de los vecinos más mayores del barrio.

Los talleres son otras de las actividades protagonistas del Asalto 2022.

Los talleres son otras de las actividades protagonistas del Asalto 2022. / ANDREEA VORNICU

Uno de esos artistas es el humorista gráfico José Antonio Bernal, quien dedicó la mañana del sábado a llevar los recuerdos festivos de las epístolas al lienzo. "Me gusta el concepto del jolgorio porque no solo pasa en Santa Isabel. Pasa en todos los pueblos", comentaba Bernal a este diario.

Sea como fuere, lo que ha vuelto a quedar claro es que el arte urbano y la ciudad de Zaragoza han vuelto a darse la mano por décimo séptimo año consecutivo y que, en visos del éxito que el festival despierta antes, durante y después, parece que no tienen previsto soltarse.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents