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CICLO VAGÓN DE LUJO

La crítica de Javier Losilla del concierto de Gancho Drom: Otoño, en tiempo de swing

La formación creada por Jean-Pierre Bailly ofreció el viernes un concierto en el Centro Cívico Delicias

Gancho Drom, en el concierto que ofreció el viernes en Zaragoza. CISNITO

Asistir a un concierto de Gancho Drom es entrar en un cabaret contemporáneo francés. No a orillas del Sena, sino a la vera del Ebro, que para el asunto que nos ocupa (la música) viene a ser lo mismo. Gancho Drom es la formación creada por Jean-Pierre Bailly, cantante y guitarrista, cuyo nombre (el del grupo, no el de Jean-Pierre) es una variación del título de la película del argelino Tony Gatlif 'Latcho Drom', todo un poema de amor sobre el pueblo gitano, que viene a significar buen viaje. Si tienen en cuenta que la propuesta de Gancho Drom parte del legado del guitarrista Django Reinhardt, príncipe del jazz 'manouche' o gitano, entenderán lo del nombre.

Bien, pues el viernes, en el Centro Cívico Delicias, dentro del décimo aniversario de ese peculiar ciclo de conciertos llamado Vagón de lujo, Gancho Drom presentó 'Lilliput', su tercer y reciente disco. Y ahí, sobre el escenario, con Bailly, estuvieron Fernando Salinas (acordeón), Thomas Kretzschmar (violín), Fran Gazol (batería), Toto Sobieski (bajo eléctrico) y Virginia Soto (voces). El concierto tenía el doble interés del estreno del álbum en directo y de la incorporación al grupo de nuevos músicos.

Y lo cierto es que la velada no defraudó. En el programa sonaron piezas de 'LIlliput' ('Sans merci', 'Fils de Lilliput', 'Babik', 'Jour de colère', 'Nuits de St. German des Prés', 'Anuman', 'La nena ataca' y 'Oroimin'), algunas de ellas basadas en composiciones de Reinhardt, y otras de discos anteriores. Canciones instrumentales y cantadas que conforman un paisaje sonoro repleto de detalles y de búsquedas que indagan en varias fuentes sonoras sin perder su cadencia swing.

En las cantadas, Jean-Pierre, que escribe un poco a la manera de George Brassens, se muestra más rotundo y suelto en francés que en español; por otra parte, no todas mantienen el mismo nivel artístico. No ocurre lo mismo con las instrumentales, donde la guitarra de Bailly y el resto del grupo ofrecen toda una celebración de la música. Mas con luces y sombras, Gancho Drom propone un personal y sugerente viaje por un pasado puesto al día y por un presente que ancla sus raíces en el ayer. Digamos pues a la manera de Django ('Swingtime in Springtime') que el sábado en Delicias gozamos de 'Swingtime in Autumntime'. 

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