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El visor de Chus Tudelilla: las 'cajas de Ámsterdam'

En los primeros meses de 1937 Augustin Souchy, primer responsable de la Oficina de Propaganda Exterior de la Casa CNT-FAI en Barcelona, y la fotógrafa Catalina Partos recorrieron los pueblos de Aragón para documentar la experiencia de las colectividades

Casa CNT-FAI, Barcelona.

Casa CNT-FAI, Barcelona.

Chus Tudelilla

Chus Tudelilla

Zaragoza

En los primeros meses de 1937 Augustin Souchy, primer responsable de la Oficina de Propaganda Exterior de la Casa CNT-FAI en Barcelona, y la fotógrafa Catalina Partos recorrieron los pueblos de Aragón para documentar la experiencia de las colectividades. El resultado del viaje quedó recogido en el libro 'Entre los campesinos de Aragón: El comunismo libertario en las comarcas liberadas', con texto de Souchy e imágenes de Catalina Polgare, seudónimo con el que entonces se presentó la más tarde conocida como Kati Horna.

Las fotografías perseveran en las ideas de uno de sus primeros mentores, el escritor Lajos Kassák, para quien la fotografía era una herramienta política llena de posibilidades, un instrumento, señaló, que forma la cultura de nuestra época; y, por supuesto también, continúan la gran tradición de la fotografía húngara que Catalina Partos supo enlazar y actualizar con la vanguardia de la Nueva Visión, lenguajes en los que se había formado antes de huir a París tras el avance del nazismo. En enero de 1937, el matrimonio Partos se trasladó a Barcelona invitados por Souchy que los conocía desde el comienzo de la década, cuando formaban parte en Berlín del grupo de estudio de crítica al marxismo organizado por el antiestalinista Karl Korsch.

Coincidió la llegada de Catalina Partos a Barcelona, y su contrato como fotógrafa oficial de la Oficina de Propaganda Exterior, con la salida de España de Margaret Michaelis, fotógrafa de la Oficina desde otoño de 1936 por mediación de Helmut Rüdiger, responsable de la propaganda alemana en la Casa CNT-FAI, compañero del Grupo DAS en la lucha contra el nazismo y el amigo que acogió al matrimonio Michaelis cuando llegaron a Barcelona en diciembre de 1933. La salida de Margaret Michaelis y la entrada de Catalina Partos bien pudo ser una de tantas decisiones que se derivaron de la conocida falta de entendimiento entre Rüdiger y Souchy.

Margaret Michaelis, Albalate de Cinca.  Pueblo colectivizado, octubre 1936.

Margaret Michaelis, Albalate de Cinca. Pueblo colectivizado, octubre 1936.

En la cuarta planta de la Casa CNT-FAI en Barcelona –que desde su construcción en 1934 había sido la sede del Foment del Treball Nacional hasta su ocupación como cuartel general de la Revolución en la madrugada del 19 de julio de 1936–, se establecieron las diferentes secciones de la Oficina de Información y Propaganda: cine, radio, fotografía..., cuyo único y decisivo objetivo era documentar y difundir los logros de la Revolución. Hasta la cuarta planta se dirigió decidida e ilusionada la anarquista y escritora Emma Goldman en su primer viaje a España, en septiembre de 1936, invitada, al parecer, por Souchy.

El día 23 alzó su voz a través de la Radio de la Casa CNT-FAI, con la conferencia Mis primeras impresiones sobre la revolución española, que apenas pudo oírse más allá de la ciudad debido a la escasa potencia de la emisora. Y a primeros de octubre, quizás también en las oficinas de la cuarta planta, se organizó el viaje de Emma Goldman y Margaret Michaelis por los pueblos colectivizados de Aragón y Valencia, en compañía del americano Martin Gudell de la Oficina de Propaganda Exterior, que ejercería como traductor. El viaje comenzó en Lérida donde, junto a Bernardo Plou, según recuerda Peirats en su biografía de Goldman, visitaron la redacción del diario 'Acracia', entre cuyos redactores, además de Peirats, figuraba Felipe Alaiz que bien pudo aconsejarles acudir a Albalate de Cinca, uno de los municipios de la ribera, donde hacía años que su amigo Félix Carrasquer había participado activamente en el proceso de colectivización que tanto interesaba conocer a Goldman.

Margaret Michaelis, Emma Goldman y Martin Gudell en Albalate de Cinca,  octubre 1936.

Margaret Michaelis, Emma Goldman y Martin Gudell en Albalate de Cinca, octubre 1936. / IISH Amsterdam

A pesar de que no podía ser considerada una perfecta comunidad anarquista, pues no todos los habitantes de Albalate de Cinca habían aceptado la colectivización, Emma Goldman sintió la armonía en sus entusiastas conversaciones con mujeres y hombres, quienes no dudaron en hacerle partícipe de sus logros y proyectos de futuro. En marzo de 1937, el diario inglés 'Spain and the World' publicó el artículo 'Albalate de Cinca, un pueblo colectivizado de Goldman'. Las fotografías de Michaelis documentaron aquel encuentro. La gran Margaret Michaelis, que había internacionalizado la imagen de la arquitectura moderna catalana y española a través de la revista AC del grupo GACTPAC y denunciado en el reportaje del Barrio Chino de Barcelona las condiciones sociales de quienes allí vivían, volvió a poner el foco de su cámara Leica en el rostro de quienes resistían la guerra en su lucha contra el fascismo.

El artículo de Emma Goldman y las fotografías de Margaret Michaelis en Albalate de Cinca, dan respuesta a la pregunta: «¿Pero, qué es lo que realmente queréis los anarquistas?», con la que durante un viaje de propaganda electoral, en junio de 1931, varios miembros del Partido Comunista intentaron atosigar a Félix Carrasquer. Llegado el momento de la despedida, Carrasquer, hombre de voluntad firme, insistió en sus convicciones: «Revolución solo puede haber una; la que ponga a todos los hombres en igualdad de oportunidades para trabajar con alegría, repartir con equidad el fruto de su esfuerzo y gozar plenamente de su derecho inalienable al ocio y la cultura».

No hacía falta ir muy lejos para encontrar ejemplos, pues la Revolución había comenzado a gestarse en Albalate de Cinca cuando, tras la muerte del duque de Solferino y siguiendo el consejo del gerente de la Asociación de Labradores y Ganaderos del Alto Aragón, José Sender, padre del escritor Ramón J. Sender, los habitantes del municipio compraron el patrimonio ducal y, mediante asamblea, se puso en marcha la parcelación y distribución de las tierras, al tiempo que se iniciaba la experiencia de colectividad integral que, pese a ser reducida en un primer momento, pronto comenzó a dar excelentes resultados. 

Exposición en Huesca

Todo acabó en 1939. Durante mucho tiempo se creyó que los archivos de la Casa CNT-FAI se habían destruido antes de la entrada de las tropas de Franco en Barcelona, o extraviado en el largo y azaroso viaje que las 48 cajas de madera que los protegían emprendieron por diferentes ciudades de una Europa en guerra. Ocurrió, sin embargo, que las llamadas Cajas de Ámsterdam llegaron en 1947 a su destino: el International Instituto of Social History (IISH) de Ámsterdam, donde fueron custodiadas.

Pasados treinta años comenzó la catalogación del que sin duda es el archivo más importante de la historia del anarquismo y, con su estudio, la recuperación de una historia que se creía perdida. En 2016, la investigadora Almudena Rubio identificó las fotografías hasta entonces inéditas de Margaret Michaelis (Dzieditz, 1902 - Melbourne, 1985) y Kati Horna (Budapest, 1912 - Ciudad de México, 2000). Una selección de aquellas imágenes -acompañadas de documentos y de una película de 35 mm- se presentan por vez primera en la exposición comisariada por Rubio que puede visitarse en la Diputación de Huesca, institución organizadora junto a PhotoEspaña, en colaboración con el IISH y la Fundación Anselmo Álvarez. 

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