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ENTREVISTA CONTRACORRIENTE Escritor

Daniel Gascón: «El autor satírico busca la realidad y enseguida esta imita al chiste»

Daniel Gascón Andrea Aguilar

Daniel Gascón, escritor, traductor, guionista y columnista de este diario, acaba de publicar Fake news. Cómo acabar con la política española, un libro que reúne textos y viñetas en el que en torno satírico traza un divertido y a la vez certero retrato alternativo de la realidad.

¿Las ‘fake news’ mataron a la estrella de la política o la han alimentado?

En realidad, fake news, es decir, bulos, siempre ha habido en política y en periodismo, lo que pasa ahora es que le hemos puesto nombre y que hay una especie de competición por el monopolio de las mismas. Ahora es más barato y sencillo producir y hacer que circule información falsa, aunque también es verdad que es más sencillo desmentirla. Lo que ha cambiado es la velocidad, tanto que, a veces, los políticos no se molestan en desmentirlas o pararse a corregirlas.

Al hablar de ‘fake news’, tras leer su libro, entendemos que no solo se refiere a esos bulos que se difunden por internet, sino que uno se hace a la idea de que toda la política es un ‘fake’.

Tiene una parte de trampantojo; hay grandes discusiones que parece que importan a políticos y periodistas y se sobreactúa mucho. Hay un elemento de impostura en la que también nosotros colaboramos, por ejemplo hay temas de los que no sé qué opino hasta que no veo si es algo que defiende la izquierda o la derecha, y entonces me posiciono, aunque todo eso es muy azaroso porque, por ejemplo, en EEUU la defensa de los derechos de los estados es un tema que defiende el Partido Republicano, mientras que aquí ser nacionalista es de izquierdas.

Un país dividido entre partidarios de Tolstói o Dostoievski, un seguidor de Vox que se enamora de una ‘indepe’ catalana... Vuelve a usar el humor para poner el foco en realidades identificables, a veces espinosas. ¿Es el mejor vehículo para ello?

No sé si es el mejor, pero sí es una manera útil e importante para abordar la realidad. Es bueno también que haya análisis serios, claro, de hecho yo también los hago y de alguna manera ambos se complementan. El humor ayuda a poner una distancia, a afrontar los temas desde distintas perspectivas. Te permite relativizar, reducir el conflicto a un brochazo que, si aciertas, puede ser revelador.

¿Entonces, como dice en la introducción, toda la sátira es una profecía y toda la parodia un eufemismo?

Muchas sátiras son proféticas. Piensas que estás haciendo una caricatura extremada sobre algo y a los días o los meses se cumple. El autor satírico está buscando la realidad y enseguida esta imita al chiste y, además, para hacer parodia en lugar de exagerar tienes que bajar el tono porque si no parece que no es real, aunque lo sea. Por ejemplo en los libros del hipster lo tuve que hacer cuando hablaba de los talleres de nuevas masculinidades, porque los ejemplos reales parecerían exagerados.

Me han llamado la atención las viñetas ¿Desde cuándo dibuja? ¿Por qué recurre a ellas en el libro?

Cuando era joven quería ser dibujante de cómics, algo que a mi abuelo le parecía poco serio. Con la pandemia volví a dibujar. Siempre me ha gustado el humor gráfico de los periódicos, autores como El Roto, Chumy Chúmez, Postigo, Cano... Empecé a hacerlo como un juego. Te obliga a sintetizar muchísimo. Unas veces es lo gráfico lo que manda, la puesta en escena; otras, la frase, como un aforismo, es lo que lo impulsa. Y en esta crónica exagerada y expresionista de la realidad, pensé que podía agruparlos temáticamente con los textos, pues ambos tienen ese tono que es el humor. La diferencia con los textos es que la viñeta es más directa, y pensé que podía ser una mezcla curiosa para experimentar.

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