Actualidad cinematográfica
Mikel Gurrea (director de 'Suro'): "Escogí el cine para vivir vidas que no tengo, para imaginar"
El director donostiarra ha presentado este miércoles en los cines Aragonia su ópera prima, nominada a dos premios Goya

Mikel Gurrea, ayer en los cines Aragonia en la presentación de ‘Suro’. / Ángel de Castro

¿Qué sucede si una pareja joven y acomodada abandona la ciudad para emprender una nueva vida en un entorno radicalmente opuesto? A esa pregunta intenta responder Mikel Gurrea en 'Suro', su ópera prima, estrenada la pasada semana, y que ha recibido dos nominaciones a los Goya, en los que Gurrea opta a Mejor director novel y su protagonista, Vicky Luengo, a Mejor actriz protagonista. El director donostiarra ha presentado el filme esta tarde en los cines Aragonia.
‘Suro’ es la historia de una pareja de clase media que abandona la ciudad para irse a vivir a un entorno rural. ¿Dónde nació esta idea?
Soy del País Vasco, pero me fui a estudiar a Barcelona. En 2010 acabé la carrera, y ese verano, a la espera de que me diesen una beca para irme al extranjero y en un contexto de crisis económica, los familiares de mi pareja de entonces me propusieron trabajar como temporero en la pela del corcho, y acepté. Descubrí un mundo que me era completamente desconocido y que me pareció muy interesante, con una progresión temporal y lumínica que me pareció muy cinematográfica. Nunca lo había visto filmado y ahí nació el deseo. Por otro lado, también tuve mis primeras sensaciones contradictorias: venía de parte de unos propietarios, pero no lo era. Hablaba catalán, pero no lo soy. Estaba haciendo de temporero, pero solo era un trabajo de verano. Todo ese universo se quedó ligado en mí. Me fui al extranjero, pasaron los años y, tras hacer varios cortos, quería hacer mi primer largometraje. Estaba en una relación de pareja larga y estábamos planteándonos cuestiones de ese tipo. Ahí nace la historia de Helena e Iván.
¿Se pueden mantener los principios cosmopolitas en un entorno tan diferente?
Es importante resaltar que ese viaje no lo hice, sino que parto de una sensación para hacer una ficción pura. De alguna forma, escogí el cine para vivir vidas que no tengo, para imaginar. La película no tiene una vocación didáctica o moral, sino de hacer de espejo. Me interesaba hacer una película que pivotase en torno a la tensión entre las ideas y la práctica, en la contradicción, que me parece lo más humano.
¿La película puede ayudar a superar esos prejuicios que a veces se tienen desde la ciudad sobre la vida rural?
Es un poco una oda a la comunicación, porque si los personajes escuchasen más a ese nuevo entorno y a las personas que llevan décadas viviendo en él, seguramente no vivirían los conflictos que sufren en la película. En las ciudades la vida se ha desconectado del medio natural.
Esa narrativa sobre el choque entre lo rural y lo urbano está en auge en el cine español. Pese a ser muy distintas, en ‘As bestas’ también se puede apreciar. ¿A qué se debe?
No puedo responder por Rodrigo Sorogoyen, porque no lo tenemos aquí (ríe). En mi caso, me interesaba llevar aquello que para estos personajes eran ideas a la práctica, y ver qué contradicciones emergían. Los elementos de la naturaleza me parecían un terreno muy fructífero para jugar con eso. Desde los puntos de vista de Helena e Iván, los elementos permiten que vuelquen categorías previas que traen desde la ciudad. Pueden ver la naturaleza y juzgarla como bucólica y romántica, o como amenazadora y opresiva, en función de cómo se siente cada uno. Esto pone de manifiesto que todos llevamos una mochila con categorías previas, y que si intentamos deconstruirlas un poco, y comunicarnos más con el que tenemos enfrente, esas tensiones no emergerían.
"Si los personajes escuchasen más a su nuevo entorno, no vivirían esos conflictos"
En ese contexto, introduce otros temas sociales como el feminismo o el racismo.
Al final, el corazón de esta película es el conflicto íntimo de una pareja blanca, hetero y de clase media-alta. La pareja tenía estas nociones, pero les atravesaban sin tanta tirantez, porque el contexto les acompañaba. Pero en el momento en el que este cambia, se activan esas capas. No quería volcar esas capas a la película, sino que creo que están en la sociedad, y se trata de comprenderlas.
¿Qué supone recibir dos nominaciones para los Goya con una ópera prima tan personal?
Las dos hacen muchísima ilusión. Ha sido un año de muy buen cine en España, la cantidad de películas buenas que se han hecho ha sido abrumadora. Además, las nominaciones cayeron un día antes del estreno, lo que le da un empuje más.
Esa calidad de la que habla, de esta nueva nómina de directores que están surgiendo, está acabando un poco con las etiquetas que a veces acompañan al cine español.
Siempre he visto cine español, y me parece que siempre ha habido calidad. Quizá existe esa percepción, pero nunca la he tenido. Sí que es verdad que ha sido un año en el que se ha recogido la cosecha de dos años, y si la gente se acerca a las salas va a encontrar una variedad de gran calidad.
Hablando de estigmas, el idioma base de ‘Suro’ es el catalán (también hay castellano, árabe y francés), algo que demuestra la riqueza cultural de las lenguas de este país.
Es que es la realidad. La he hecho en catalán porque, en mi vivencia en esas tierras, la gente se expresaba en catalán. Me parece lo más natural que el cine se manifieste en función del contexto al que te acerques. Soy de San Sebastián y, además de la realidad lingüística que ahí existe, he visto como el festival de cine venía una vez al año con películas en todas las lenguas del mundo. Son parte del patrimonio, y todo lo que no sea naturalidad con respecto a ello es un poco cansino.
"Las lenguas son patrimonio. Todo lo que no sea naturalidad con respecto a ello es un poco cansino"
¿Cómo está siendo la acogida en estos primeros días?
Todavía no tengo cifras, porque mis productores me cuidan mucho y no me bombardean con eso. A 'Suro' no se le puede pedir la misma lógica que a un ‘blockbuster’ de Hollywood, que está muy supeditado al primer fin de semana. Es otro tipo de animal, y el tiempo pone a las películas en su sitio. Estoy muy contento de lo que recibo de la gente. Animo a la gente a que se acerque a los cines, pero es importante no vivir con ese síndrome del primer fin de semana, porque hay maquinarias de promoción con las que no puedes competir. La vida de la película va mucho más allá.
¿Veremos pronto su segunda película?
La Academia del Cine Catalán ha organizado unas residencias, similares a las que existen en la Academia del Cine Español, para escribir mi siguiente largometraje, con nueve meses de financiación y estructura. Lo que te puedo contar es que de momento el proyecto se llama ‘Sants’, como el barrio de Barcelona, y cuenta la experiencia de una mujer de treinta y pocos años que, mientras navega con la inminente muerte de su madre, entra en contacto con una subcultura de ladrones de figuras de santos.
Suscríbete para seguir leyendo
- Juan Leo, jubilado con 1.600 euros de pensión: 'He cotizado durante 45 años y hay jóvenes que cobran más que yo
- Una de las carreteras más utilizadas de Zaragoza capital se cortará al tráfico durante 11 horas cada día a partir de este domingo
- El pequeño pueblo de Zaragoza que esconde una piscina municipal donde comer los mejores chips de torrezno de Aragón: 'Un lugar con comida excelente y buenas vistas
- Como Peter por su casa: la crónica del Real Zaragoza-Real Sociedad B (2-1)
- El Real Zaragoza remonta a la Real Sociedad B y se lleva el Trofeo Carlos Lapetra (2-1)
- 74.700 euros de entrada y una hipoteca de 777 euros para vivir en la calle Graus: el mapa de la vivienda de obra nueva en Zaragoza
- La Aemet lo confirma con un nuevo pronóstico para el día del eclipse: las nubes pueden entorpecer la visibilidad en estas zonas de Aragón
- Nuevo cierre de un negocio de decoración en el centro de Zaragoza: 'Las tiendas pequeñas vamos a caer todas