El Saraqusta Film Festival, Festival Internacional de Zaragoza de Cine y Series de Historia, ha puesto en marcha su tercera edición, con la que se consolida dentro del calendario cinematográfico. Tendrá lugar del 29 de abril al 5 de mayo.

«Las dos primeras ediciones de Saraqusta Film Festival nos permitieron posicionarnos como una apuesta especializada, centrada en la fusión de la cultura y la Historia, que buscaba su espacio propio en el marco de los festivales. Con esta tercera edición consolidamos este proyecto que reivindica el trabajo de los profesionales del sector audiovisual, a nivel nacional e internacional, y que quiere situarse como un proyecto de ciudad en el que hacer partícipe a toda la sociedad», explica José Ángel Delgado, director del certamen.

Las bases para participar en la nueva entrega del concurso están disponibles en la web oficial del evento y el plazo de inscripción finalizará el 28 de febrero de 2023. Los galardones a los que podrán optar son Mejor Largometraje, Mejor Documental, Mejor Dirección, Mejor Guion, Mejor Actriz, Mejor Actor y Premio del Jurado Joven. Todos están dotados con una cuantía económica, que abarca entre los 1.000 euros y los 6.000 euros por premio. A ellos se suman los Premios Saraqusta, que se anunciarán previamente al inicio del festival.

El cartel de la tercera edición

El cartel de Saraqusta Film Festival combina, edición tras edición, elementos culturales e históricos de manera creativa. Este año, el diseño vuelve a correr a cargo del diseñador y técnico en montaje y postproducción David Arenas, y muestra la escultura 'Cabeza de princesa Julio-Claudia', que data del siglo I dC y se encuentra en el Museo del Teatro de Caesaraugusta, sede principal del festival. La adaptación del cartel al entorno audiovisual incluye junto a la escultura una cámara cinematográfica tallada en piedra.

El cartel de esta tercera edición.

Esta representación escultórica parcial de una joven fue recuperada durante los trabajos de excavación arqueológica del teatro de Caesaraugusta (Escudero y Galve, 2003). Se considera que, en su posición original, formaba parte de la decoración del frente escénico del teatro. Koppel y Rodà realizaron en 2007 un estudio de las características de la cabeza, y determinaron que la distribución del cabello suele ser propia de las emperatrices y princesas de la dinastía Julio-Claudia.