Los discos de Javier Losilla: El espacio entre lo que éramos y lo que somos

Raül Refree, Sofía Comas, Lagartija Nick, Brad Mehldau, Yo la tengo y Redi Hasa

Imagen del disco de Sofia Comas

Imagen del disco de Sofia Comas

Javier Losilla

Javier Losilla

Pese a sus siete minutos de desarrollo, la canción que titula 'This Stupid World' (Matador / PopStock!), el nuevo disco de Yo la Tengo, no crea el éxtasis de ruido y misticismo de la singular 'Past the Hatchet', 'I Think I’m Goodkind', una de las piezas más singulares de la banda de Ira Kaplan, Georgia Husley y James McNew; pero ojo, no la pierdan de oído porque se mueve en las mismas coordenadas que 'Past The Hatchet'. Ya se sabe que Yo la Tengo transita por una senda musical en la que confluyen la lisergia, la placidez y la perturbación. Pues ese camino sigue 'This Stupid World', combinando las creaciones de guitarras hirientes con las escrituras más o menos reposadas y envolventes, en las que asoma esa acariciadora mezcla de folk-rock benedictino. Una placidez también presente en 'Miles Away' (el cierre del disco) a golpe de electrónica balsámica. Alboroto y reposo participan, no obstante de la misma intención, echando mano de los recursos necesarios: ofrecer canciones que despierten los sentidos.

Raül Refree pone su talento al servicio de causas sonoras muy diferentes (Rosalía, Kiko Veneno, Rodrigo Cuevas, Guitarrica de la fuente, Niño de Elche, Lee Ranaldo, la portuguesa Lina...), reservando para sus discos personales otros aspectos de su capacidad creadora. 'El espacio entre' (Tak:Til /Glitterbeat) es su nueva y reciente apuesta con nombre propio, cuyo concepto arranca de la banda sonora que compuso para la copia restaurada de la película 'La aldea maldita', del director aragonés Florián Rey. Se trata de una obra de intermediación entre espacios, tiempos e ideas. Así, Refree toma a Monteverdi (músico que vivió a caballo entre el Renacimiento y el Barroco) y construye a partir de sus madrigales piezas que engarzan con la mirada cuántica de la temporalidad.

Y luego están sus exploraciones con la guitarra, envueltas en atsmóferas de compositores españoles, y las búsquedas con piano, que lo emparentan con las improvisaciones de un Hauschka, por ejemplo. Y hay más, claro, en este álbum que, según su autor, «explora la pérdida, el vacío que separa quiénes éramos y quiénes somos». Raül Refree, vaya.

Imagen de Lagartija Nick

Imagen de Lagartija Nick

Si algo (además de otras virtudes, claro) tiene de especial Lagartija Nick (Antonio Arias, o sea) es su interés por indagar en las obras de visionarios y agitadores. Lo hizo con el granadino José Val del Omar y lo hace ahora con Luis Buñuel, de quien ha musicado siete ¿poemas? Buñuel y punto. Y añade dos piezas más de creación propia que enlazan perfectamente con el conjunto. ¿Dónde? En el disco 'Un perro andaluz' (Montgri), donde 'se viste' el surrealismo del calandino con acertadas búsquedas rockeras, guiños a García Lorca (no podía ser de otra forma) y apuntes flamencos. 

El pianista Brad Mehldau ya ha grabado canciones de The Beatles, sí, pero no las que muestra ahora en 'Your Mother Should Know' (Nonesuch / Warner), un disco registrado en directo en la Philarmonie de París. Ha elegido las piezas menos manoseadas del cuarteto de Liverpool y las interpreta con una brillantez extraordinaria. Desarrollos de clásica, aires del jazz primigenio, cadencias de blues y de folk suenan en las revisiones de títulos como 'Baby’s In Black', 'I Saw Her Standing There', 'For No One'... Hay ejecuciones sobre las que planea el gran espíritu de Keith Jarrett, aunque los ataques de Brad son más suaves, y en todo el programa Mehldau despliega su maestría jugando con dos elementos: la dinámica y el rubato.

Imagen de Brad Mehldau

Imagen de Brad Mehldau

'A un pájaro rojo' (Everlasting) es el segundo álbum de la hispano-canadiense Sofía Comas, quien debutó en solitario en 2020 con El verano será eterno. Producida por Mumbai Moon, esta apuesta es realmente singular, si exceptuamos alguna pieza de factura más convencional. Lo de Sofía, abreviando, podrían ser cantigas del siglo XXI. Hay aquí contrucciones sonoras en las que las estructuras medievales se enredan con el pop, la electrónica, el folk y el jazz. Músicas que envuelven textos en los que se dan la mano lo viejo y lo nuevo, el pensamiento mágico y lo racional. Y de reojo también leemos a Lorca.

El chelista albanés Redi Hasa (es miembro de la orquesta de Ludovico Einaudi) es experto en las 'Suites para violonchelo solo', de Bach, pero escuchaba a Nirvana mientras su país libraba una guerra civil. Ahora homenajea al grupo de Kurt Cobain con una relectura en 'My Nirvana' (Decca) de alguna de sus canciones: desde la muy versionada 'Smells Like Teen Spirit' a 'Come As You Are', pasando por 'My Girl', 'Where Did You Sleep Last Night' y 'All Apologies'. El resultado habla tanto de la energía de las composiciones de Nirvana como de la posibilidad de hacer que un instrumento como el chelo navegue con brío por aguas que, teóricamente, le son ajenas.

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