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CONCIERTO DE ARIEL ROT EN ZARAGOZA

La crítica de Javier Losilla del concierto de Ariel Rot: Atrapando los sueños del rocanrol

El cantante y guitarrista actuó el viernes en la sala Oasis de Zaragoza

Ariel Rot durante un concierto.

Ariel Rot durante un concierto. / Víctor Lerena / EFE

Javier Losilla

Javier Losilla

ZARAGOZA

No nos consta que Ariel Rot descubriese los secretos del rocanrol en un cruce de caminos durante un encuentro con el diablo, como le ocurrió, según cuenta la leyenda, a Robert Johnson con el blues. El único diablo del que podemos dar fe al referirnos a Ariel es el que tiene metido en el cuerpo; ese que le permite escribir canciones poderosas ajenas al paso del tiempo, y el que le proporciona la energía necesaria para facturar conciertos vibrantes como el del viernes en la sala Oasis. Un diablo que viene de serie.

Hacía tiempo que Ariel Rot no pisaba los escenarios zaragozanos y de ahí que fuese recibido por el público con el entusiasmo con el que se acogió al náufrago relatado por García Márquez, ese que fue agasajado por las reinas de la belleza; un fervor que continuó inmarcesible durante toda la velada. Así, que nada mejor para comenzar la actuación que 'Vals de los recuerdos', pues, aunque las cosas cambien, como dice la canción, la memoria permanece y la de los zaragozanos mucho más.

Con Ariel (voz y guitarra) compartieron triunfo Ricardo Marín (guitarra), Tito Dávila (teclados), Jacob Reguilón (bajo) y Pablo Serrano (batería). Una banda de lujo, a la altura, claro está, de un artista que ha puesto muy alto el listón de la música popular, que tiene una trayectoria profesional brillante y que se sitúa sonoramente en una encrucijada atravesada por el rocanrol de variados tonos y colores. Sí, hay un inconfundible estilo Rot, pero precisamente esa singularidad viene dada por las diferentes vías que nutren sus composiciones.

'Hasta perder la cuenta', 'Hoja de ruta', 'Te busqué', 'Al amanecer', 'El mundo de ayer', 'Adiós carnaval', 'Dos de corazones', 'Bruma en la Castellana', 'La última cena', 'Geishas en Madrid'… Canciones lanzadas con el espíritu de quien cree en el poder sanador del rock, y recibidas por los espectadores como himnos que han marcado su devenir vital. Y más: 'Vicios caros', 'Me estás atrapando otra vez' (de Los Rodríguez), el vibrante instrumental 'Confesiones de un comedor de pizza', todo un homenaje sin palabras a la novela 'Confesiones de un inglés comedor de opio', de Thomas de Quincey, 'Baile de ilusiones' y el trallazo de Tequila 'Necesito un trago'.

'Las Cenizas en el aire' volaron en el primer bis, en una vuelta al escenario, rematada con otra mirada a Los Rodríguez: 'Milonga del marinero y el capitán' y 'Dulce condena'. Con la serenidad de quien ha transitado callejones oscuros y ha salido sobrevivido, la sabiduría que proporciona haber dedicado a la música gran parte de sus 63 años y una maleta repleta de grandes canciones, Ariel Rot sale al escenario, canta y atrapa. Otra vez y las que hagan falta

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