Zaragoza abraza el rock incombustible de Robe Iniesta en el Príncipe Felipe

Alrededor de 6.000 personas arropan al músico extremeño que ofrece un largo concierto de casi tres horas de duración en el que ha habido cabida también para recordar algunos de los temas clásicos de Extremoduro

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

No es el Robe de Extremoduro y me atrevería a decir que ni siquiera es el Robe de antes de la pandemia, pero la realidad es que conserva su poder de convocatoria (si no lo ha multiplicado) y el público le respeta y le venera. Y en Zaragoza se ha podido comprobar hasta tres veces en cinco años. Este sábado llegaba al Príncipe Felipe con su gira 'Ni santos ni inocentes' y ha convocado a alrededor de 6.000 personas que lo han aclamado como un ídolo desde que ha asomado por el escenario (a pesar de unos tímidos pitos previos por un ligero retraso de cortesía de 15 minutos).

Y Robe ha respondido como lleva haciendo casi toda su vida de artista, centrándose en su música (la palabrería es cosa de otros) y facturando un concierto rotundo muy arropado por su poderosa banda (dándole hasta su lugar preeminente al violín) en el que, no podía ser de otra manera, ha tocado hasta nueve de las diez canciones de su último trabajo, 'Se nos lleva el aire'.

Canciones de distintas etapas

Sin embargo, el extremeño (alguna bandera de su comunidad se podía ver entre el público) ha armado una actuación con hueco para casi todas sus etapas incluida la de Extremoduro (a pesar de ese reencuentro que acabó siendo muy polémico porque nunca se produjo). Si ha empezado el concierto con 'Destrozares', pronto ha dado rienda suelta también a 'Adiós, cielo azul, llegó la tormenta', 'Contra todos' y 'Puntos suspensivos'. Es decir, en un momento ha combinado nuevas canciones con piezas de otros discos. Y esa ha sido la tónica del concierto ya que no ha dejado pasar de largo la oportunidad de incitar al público («gracias por venir a verme») a que le siguiera el ritmo. La primera parte de la noche se ha cerrado con 'El poder del arte' y, tras una media hora de descanso, ha retomado el ritmo con 'Haz que tiemble el suelo'.

El público ha llenado prácticamente el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza.

El público ha llenado prácticamente el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza. / JAIME GALINDO

A partir de ahí, Robe regala una segunda parte del 'show' mucho más enérgica en la que, ahora sí, sin cortapisa, le da al público mucho de lo que pide. Y, entre eso, se puede encontrar temas como 'Salir', 'Nada que perder' y 'Ama, ama, ama y ensancha el alma'.

Una banda muy potente

De Robe, con 62 años se podría escribir más de un libro (además de lo ya publicado) pero es justo reconocer que está acompañado por una banda de lujo que suena como un trueno y con la que se entiende a la perfección cediéndoles el espacio necesario para que brillen siempre bajo el influjo de un Robe Iniesta que se le ve incluso feliz acompañado de estos músicos con los que conforma casi una unidad. Y viniendo de Robe Iniesta es mucho decir.

La ecuación para que un concierto sea triunfal la completa el público. Y, una vez más, Zaragoza ha demostrado que el rock de Robe sea el formato que sea le gusta y que, pasan los años, llegan nuevas modas musicales, pero el pabellón Príncipe Felipe sigue siendo un gran escenario para el rock nacional. Al final, el roquero le ha ofrecido a los zaragozanos un concierto de alrededor de tres horas de duración. Algo al alcance de muy pocos en la órbita musical de la actualidad. ¿Pero cuántos empiezan un concierto cantando una canción que dice lo siguiente: Perdí la dignidad y el sentido del honor, y no lo siento, dirán que deserté y que no tuve valor, quizá sea cierto».