XXI Congreso

La Asociación Aragonesa de Escritores pone en valor la traducción como género literario

Este encuentro se ha celebrado este sábado en Tarazona, sede de la Casa del Traductor, con destacados ponentes como Fanny Rubio y Carlos Fortea

Los ponentes que han participado en el concreso.

Los ponentes que han participado en el concreso. / El Periódico

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La Asociación Aragonesa de Escritores (AAE) ha celebrado este sábado en Tarazona su XXI Congreso, un evento anual que es el principal foro de encuentro de los autores vinculados a Aragón, y que este año ha abordado la 'Traducción literaria'. No en vano, Tarazona es sede de la Casa del Traductor, una institución dedicada al fomento de la traducción literaria, al estímulo de la reflexión y la investigación sobre la traducción.  Ha inaugurado este congreso el alcalde de Tarazona, Pedro Antonio Jaray, y la presidenta de la AAE, Pilar Aguarón Ezpeleta, acompañados del vicepresidente de la AAE, Fran Picón y del coordinador de actividades de la Casa del Traductor, Alejandro Corral. 

Y sobre 'Traducción literaria' ha tratado la ponencia de Carlos Fortea, escritor, traductor editorial (Premio Nacional de Traducción 2023) y profesor de la Universidad Complutense, quien ha dialogado con Alejandro Corral sobre la labor del traductor. Esta interesante intervención ha puesto en valor la traducción como género literario y ha acercado a los miembros de la AAE y al público la figura del traductor, un oficio que hay que visibilizar y dignificar.

Traductor de escritores como Günter Grass y Kafka, entre otros autores; Carlos Fortea, que ha traducido 150 libros, siempre del alemán, ha afirmado que “la traducción es un género literario, porque lo que llega al lector es mi versión de una novela y cada vez soy más consciente de su autoría, porque el traductor soy yo y la obra es mía. Un libro traducido es un segundo original”. 

Dignificar este oficio, sobre todo, ante el sector editorial que “a veces es muy poco profesional con la traducción literaria –ha asegurado-. Es fundamental que el nombre del traductor, que a veces intentan ocultar, sea visible y en portada mejor que en portadilla interior”. Según un estudio de la Asociación de Traductores, el pago de las traducciones, que se realizan por página (2.100 caracteres por página, es decir 30 líneas por 70 espacios) oscilan entre los 7 y los 17€  la página, y los derechos de autor son generalmente el 1% del precio del libro”. 

Respecto a la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en el mundo de la literatura, considera que “la IA puede que sirva para traducir textos comerciales, pero nunca para la traducción literaria, porque estas máquinas, de inteligencia, nada; son super copionas ciegas. Nos estamos adentrando en un mundo absurdo y distópico. ¿Por qué vamos a querer que una máquina escriba una novela? ¿Qué sabe del ser humano? ¿Quieren los lectores una novela escrita por la IA? Lo que escriba la IA nunca va a ser original, porque se basa en textos ya hechos. Nunca hará lo que solo puede hacer un ser humano”.

La primera ponencia de la mañana ha corrido a cargo de Fanny Rubio, escritora, investigadora y catedrática emérita de la Universidad Complutense, que ha versado sobre “Extraterritoriales vanguardistas: de Miguel Labordeta (Zaragoza, 1921-1969) a Alejandra Pizarnik” (Buenos Aires, 1936-1972). En su intervención, la autora ha realizado una comparativa entre estos dos grandes poetas, considerados “raros”, dos herederos del surrealismo con una obra existencialista y vitalmente expresionista, cuya escritura está hoy más vigente que nunca.

A juicio de Fanny Rubio, “ambos fueron herederos de las vanguardias pasadas y crearon con una soledad absoluta, muy conscientes de lo subjetivo dentro de la escritura. Ambos caminan en la línea de la vida y crean un territorio poético muy personal. Mantienen cierta esperanza en el cambio, dado el periodo de posguerras que a ambos les tocó vivir, y fusionan postsurrealismo y humanización”. Los dos poetas trascendieron de la escritura del verso a la prosa y al teatro. “Ambos apostaron por el soliloquio y llegaron al lector en medio de un intimismo de fondo y un expresionismo desolado”. 

A continuación se ha proyectado un vídeo de presentación del número 30 de la revista Imán, que edita la AAE, y que lleva por título: 'Hubo otros Imanes' en homenaje y recuerdo a otras publicaciones culturales que llevaron el mismo nombre, y a la novela Imán, de Ramón J. Sender, publicada en 1930. Mención especial tiene la Revista Imán, publicada en 1931, en París, con Elvira de Alvear como directora y con Alejo Carpentier como secretario. Al Suplemento Cultural Imán, publicado en el periódico El Día de Aragón, entre 1988 y 1990, con Antón Castro como director. Y la Revista Imán de la AAE, que publicó su primer número en junio de 2009.

En la revista número 30 hay textos y análisis de las publicaciones mencionadas, relatos, portadas de dichas revistas, y retratos de algunos de los autores que aparecen, dibujados por Pilar Aguaron Ezpeleta. Y también, como seña de identidad de esta revista, los textos de la Gaceta de los Socios.

Por la tarde se ha realizado una visita a la Casa del Traductor de Tarazona y se ha celebrado un recital de lecturas por parte de los asistentes. La Casa del Traductor de Tarazona es un lugar de trabajo e intercambio que facilita la labor de traductores de todas las nacionalidades. Esta ciudad aragonesa fue durante la Edad Media, junto con Toledo, un destacado centro de traducción de obras árabes al latín y, por tanto, un importante foco de difusión cultural.