El regreso de una banda veterana

La Banda l’Ambar apuesta de nuevo por el rock and roll

El grupo zaragozano vuelve tras una pausa de seis años el sábado 29 de junio en La Casa del Loco

La Banda L'Ambar durante un concierto en la Sala López.

La Banda L'Ambar durante un concierto en la Sala López. / Banda L'ambar

Alba Ortubia

Una mesa repleta de botellines de cerveza vacíos. Tal estampa inspiró el nombre del legendario grupo zaragozano Más Birras, fundado en 1985. Trece años más tarde, la historia se repitió. Pero esta vez, los que ocupaban las sillas no eran la tropa de Mauricio Aznar, sino algunos de sus fervientes admiradores. Tras una tarde de beber e imaginar, un grupo de veinteañeros zaragozanos decidió nombrar a su grupo de rock and roll inspirándose en la marca de cerveza típica aragonesa: la Banda l’Ambar. 

Dos de sus miembros, el guitarrista Alvaro Giui y el bajista José Manuel Ágreda, habían tocado juntos anteriormente con su dúo La lagartija y el pescadilla. A ellos, se sumaron el pianista Christian Vaquero, los guitarristas Carlos Angulo y Juan Acero y el saxofonista Raúl Giui. En 2001, Rafael San Emeterio se convirtió en la voz de banda. “Empezamos con rock autor, canciones protesta, temas regionalistas y de amor…” recuerda Álvaro Giui. “La gente que nos sigue desde entonces no se cómo ha tenido estómago para aguantar algunos conciertos que hemos dado. Hemos llegado a poner guiñoles y sacar marionetas en un concierto. Cosas muy bizarras”, reconoce San Emeterio.

La experiencia es la mejor consejera, y el grupo empezó a progresar con el tiempo. Uno de sus mayores saltos cualitativos se produjo cuando incorporaron un baterista en sus shows. Al inicio, Guille Martín ocupó el puesto, aunque Sam Tejero, componente de Los Twangs, pronto le relevó tras las baquetas. “Como siempre he tenido muy poca vergüenza, empecé a intentar vender la banda en escenarios del circuito. Empezamos a tocar por encima de nuestras posibilidades”, rememora el vocalista del grupo.

En 2007, La Banda dio su primero concierto con Sam Tejero. A este show en el pub El Zorro le sucederían otros muchos en diversas salas de Zaragoza –Oasis, La Casa del Loco, Arena Rock- y sobre los escenarios masivos de las Fiestas del Pilar. Otros de sus logros: participar en festivales como A 5 Bandas o colaborar con artistas de la talla de Cuti Vericad. “Con un 80 % de actitud y un 20% de talento hemos hecho ‘shows’ muy apañados”, opina San Emeterio. Incluso grabaron tres discos: ‘La chica del club’, ‘Última Ronda’ y ‘Una noche de perros’.

El parón

Con el transcurso de los años, el bagaje profesional de la banda creció exponencialmente, pero también lo hicieron los problemas internos. "Cuando empezamos a tocar en sitios más grandes, surgieron ciertas batallas de egos. Además, acababa de ser padre y decidí irme de la banda", explica San Emeterio. En 2018, el resto de los miembros tomaron la misma decisión. "Coincidió que ya teníamos una edad, trabajos estables, familiares a nuestro cargo... Rafa se había marchado del grupo dos años antes y sin la voz y motor del grupo nos quedamos muy perdidos. Cada vez nos costaba más encontrar un momento para ensayar", afirma Giui.

Su concierto de despedida en la sala López dejó la puerta abierta a un futuro retorno. “Nos sentimos muy bien y nos gustó mucho el ambiente. Parecía que se había quedado un capítulo inconcluso”, aclara el cantante. En 2020, cuando por fin se animaron a volver, la pandemia irrumpió en España, imposibilitando cualquier tipo de reunión social.

El ansiado retorno

Cuatro años más tarde, el covid ya es un fantasma del pasado, pero la ilusión del grupo por su vuelta no ha flaqueado. El 29 de junio, La Banda a L’Ambar volverá a reunirse al completo sobre las tablas de La Casa del Loco, en un concierto que pretende recopilar los mejores temas de sus más de dos décadas de trayectoria. “No sabemos si es la última, la penúltima, o vamos a hacer como Miguel Ríos y nos vamos a retirar siete veces. Yo adelanto que a mí ya me han pedido tres fechas más” admite San Emeterio.

Aunque el futuro sea incierto, los integrantes del octeto zaragozano han cumplido todo lo que soñaron en un pasado, cuando apostaron por el rock and roll alrededor de aquella mesa llena de latas vacías. “Yo cumplí un sueño en el momento en el que pasé de tocar la guitarra en mi casa a subido en un escenario”, sostiene Giui. “Mantener la complicidad tras tantos años, ese es nuestro mayor logro”, concluye San Emeterio.